1. Infiel por mi culpa. Puta por obligación (17)


    Fecha: 13/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... dejaste de jugar. ¿Supongo? —Mi esposo pregunta.
    
    —Supones mal, cielo. No me iba dejar atemorizar por sus comentarios. ¡Seguí jugando como si nada! —Termino por responderle y en la cara de mi esposo noto su decepción.
    
    —En mi turno toqué con suavidad la pantalla del móvil y apareció como reto que debía dejar sobre la mesa mi ropa interior, quitándomela en frente de todos. Como tenía puesto el bikini no tuve inconveniente alguno en sacarme por debajo de la camiseta la parte de arriba y la acomodé sobre la mesa. —Los ojos de mi esposo se hacen más grandes y lleva su mano derecha hasta la frente, frotándose ambas sienes con el índice y su pulgar.
    
    —Lo más complicado resultó ser la braga del bikini, aunque como era de acomodar con lazos en la cadera, solo desabotoné los tres botones de los shorts y con cuidado solté los nudos. Luego introduje una mano por delante y me fui sacando el tanga. La levanté en el aire, ondeándola cual si fuese una bandera y terminé por enseñársela a todos, sonriente y sintiéndome triunfadora. Cuando la fui a dejar sobre la mesa, el atrevido de José Ignacio me lo quitó de la mano.
    
    — ¡¿Esto es para mí?! Pero qué detallazo, bizcochito. —Jactancioso lo dijo en voz alta, y Diana para seguirle el juego, tomó el brassier del bikini y se lo colocó a medias sobre su pecho.
    
    — ¡Devuélvanme eso, abusivos! —Les grité enojada a los dos. Diana de inmediato lo dejó sobre la mesa. Obviamente a él le importó un culo mi reclamo y simulando secarse el sudor ...
    ... de la frente con mis bragas, tocó el botón verde en espera de su reto, pavoneándose con esa ladina sonrisa.
    
    —Pero se le esfumó de inmediato la satisfacción en su rostro, pues debía darse un beso apasionado con la persona que tuviera a su derecha por un lapso de 30 segundos. Y cielo, no te alcanzas a imaginar las carcajadas de Diana, K-Mena y por supuesto la mía. Y el pobre Carlos se puso de pie, negándose rotundamente a ser besado por José Ignacio. Era una situación incómoda para ellos pero demasiado hilarante para nosotras.
    
    —Ajá, me imagino que así fue. —Me responde Camilo, sin mostrar ningún tipo de emoción ni causarle gracia lo que acabo de contar, más bien todo lo contrario.
    
    —Bueno pues el caso es que entre Diana y yo, –porque K-Mena no decía nada– los presionamos para que lo hicieran. Fanfarrón y ofendido, José Ignacio se paró de su silla, acercándose a Carlos para tomarle a la fuerza, la cara por los cachetes, y empinándose para alcanzar la boca de su amigo, juntando sus bocas con los labios apretados por pocos segundos, se dieron el beso, de una manera sosa, sin gracia.
    
    — ¡Eso no vale, muchachos! —Les recriminó Diana, y yo con ganas de revancha, le dije directamente a José Ignacio…
    
    — ¡Con razón andas soltero, porqué ni besar con pasión sabes! —Y con ese comentario fue suficiente para prender la mecha que con el tiempo, explotaría finalmente en mis manos.
    
    —Pues si tantas dudas tienes por mi soltería, ven acá y me enseñas como es que debo besarte. —Me ...