-
Infiel por mi culpa. Puta por obligación (17)
Fecha: 13/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... nos recogiera nuevamente la minivan para viajar a Bogotá. Cada una de nosotras guardó en los bolsos lo imprescindible. ¡Ya sabes! El móvil personal y el de la empresa, la billetera con el dinero y súper importante… ¡La cosmetiquera! Salimos de la habitación con tanta prisa que dejamos olvidadas las toallas. Me ofrecí a regresar por ellas y cuando alcancé en el elevador a las chicas, K-Mena hablaba con alguien por su teléfono. Puso cara de circunstancia y primero miro a Diana y luego a mí, arqueando las cejas y asintiendo a alguna propuesta que le habían hecho. —Nenas, era Nacho. Dos noticias. ¡Una buena y la otra no tanto! –Nos dijo con jovialidad. – La buena es que nos invitan a comer hamburguesa en el centro. La otra es que nos toca quedarnos esta noche porque la camioneta no la pueden arreglar. No hay ahora donde comprar el bendito repuesto. —Ni modos, chikis. Nos tocó hacer como hizo E.T. ¡A llamar a casa, mis cielitos! —Dijo Diana colocando su mano sobre mi hombro. —Mi madre tendrá que comprender y aguantarse a su nieta otra noche más y tú feíta, –refiriéndose a mí– deja de poner esa cara de susto que tu abnegado marido se las apañará muy bien con tu hijito. — ¿Y si nos vamos todos en el auto de Nacho? —Propuse como posible solución. — ¡Jajaja, Chikis eres muy graciosa! Ese cacharro lo tiene Nacho todo destartalado, pero según él no es así, si no que está adaptado para competir en los piques callejeros los jueves en la noche. ¡Solo tiene dos sillas! ¿No ...
... lo has visto? —Pues fíjate amiguis, que no he tenido la desgracia de montarme en él. Pero entonces, ¿Cómo se acomodaron los tres en el carro hace un rato? —Le indagué a Diana. —Pues Chikis, el orangután de Carlos que siempre como un pendejo, se acuclilla atrás y va agarrado de la barra anti vuelco. —Alzando cejas y hombros, ella me respondió. — ¿Y qué hacemos con esto? —Les pregunté a las dos, mostrándoles las toallas bajo mi brazo izquierdo. —A ver Chikis, tú sí que te ahogas en un vaso con agua. ¡Dame eso! —Dijo Diana, y quitándome las tres toallas, se encaminó hacia la recepción y allí tras hablar con el empleado, las dejó sobre el mesón. ¡Que no se nos olvide pedírselas cuando volvamos! Bueno maricas, vámonos que la cuestión es de hambre. —Nos dijo cuándo se acercó nuevamente a nosotras y tomándonos a ambas por los brazos, nos jaló hacia la calle. —Te llamé para avisarte, pero tú mi cielo, descartaste responder la llamada y por mensaje de texto me explicaste que estabas ya en la iglesia, asistiendo con tu familia a misa de siete. Por lo tanto escuetamente te respondí el mensaje explicándote la situación, y quedé en hablarte más tarde. Solo un ¡Ok! de tu parte recibí y con eso me quedé más tranquila. —Camilo me da la razón asintiendo con su cabeza y continúo con mi narración. —El lugar pactado estaba ubicado a pocas calles del hotel. Creo que es donde tu hermano pedía los domicilios cuando nos quedamos para las navidades pasadas en su casa, pues por la ...