1. Infiel por mi culpa. Puta por obligación (17)


    Fecha: 13/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... cantidad de personas que estaban esperando por sus pedidos, intuí que serían las mismas. Sabes cómo cuido mi figura, pero ese olor de las papitas fritas y la carnita bien asada, con salsita BBQ, me doblegaron.
    
    —Ya recuerdo de cuales me hablas. Y sí, son sabrosas en verdad. De hecho al escucharte, me has hecho sentir hambre. ¿Tú no? —Me dice de repente, sobándose el estómago con la mano derecha, pillándome por sorpresa al no poder reconocer si lo ha hecho en este preciso momento, por qué en verdad está hambriento o sencillamente lo hace para cortar con mi monólogo y romper con algo que le está causando verdadero dolor.
    
    —Humm, sí. Pero déjame terminar primero que te cuente esta parte que es muy importante y después si continuamos hambrientos, vamos al Rib’s Factory y comemos allí. Pero esta vez invito yo. ¿Ok? —Le aviso a mi marido con decisión.
    
    — ¡Como quieras, quiero! Dale pues, continúa. ¿Y después que sucedió?
    
    Mi esposo me ofrece otro trago pero esta vez decido utilizar de nuevo el vaso de cartón y preparo otro ron con Coca-Cola, frente a un guarda de seguridad que para nada se molesta y tan solo nos saluda con una reverencia. Así que sin liarme mucho, vierto un poco de cada bebida. ¡Uno doble, pero con cara de triple!
    
    —Y cómo te estaba diciendo, mientras devorábamos las hamburguesas y las salchipapas, Eduardo nos puso al tanto de la reparación de la camioneta. Con suerte a mediodía del lunes quedaría solucionado el inconveniente y podríamos regresar a ...
    ... nuestras casas. —Rascándose la nuca con una mano, abre Camilo el compás de sus piernas y acomoda la espalda contra el respaldo entablado, mientras con la otra me recibe el vaso, pero no bebe de inmediato. Yo me enciendo un Parliament para intentar encubrir mi nerviosismo entre el humo, al seguir rememorando lo acontecido y Camilo con calma da un sorbo para enseguida devolvérmelo.
    
    —Salimos a caminar por ahí, nosotras tres por delante de ellos. Sabes cómo son de estrechos los andenes y más a esa hora con tanta gente deambulando por la ciudad, buscando qué hacer o algo para comprar. No supe con certeza a quien se le ocurrió la genial idea, pero terminamos ingresando a un bar muy poco iluminado. No protesté mucho es verdad, menos los demás; de hecho fui yo que tomando la vocería, le solicité al camarero una jirafa de cerveza y un Jack Daniel’s para Eduardo. Y nos pusimos a hablar de todo, por supuesto menos del trabajo.
    
    —También bailamos un poco. Con Carlos una canción de salsa y con Diana y K-Mena, varias de música electrónica y reggaetón. Menos con el estúpido de Eduardo, que ya sabes cómo es de parco y dice no saber mover un pie sin pedirle permiso al otro. Y sí, mi vida, como lo imaginas yo bailé con él intentando eso sí, mantener prudente distancia. Alejé sus manos de mis nalgas más de una vez y mi vientre del suyo al sentírselo, ya sabes, bastante entiesado cuando varias veces intentó amacizarme bailando vallenato. —Bebo un trago y se lo paso a Camilo. Por supuesto que ...
«12...567...15»