1. Qué iba a saber yo (6) Sin saber por qué


    Fecha: 24/10/2025, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos

    ... imaginaciones mías.
    
    Esos días fueron de lo más incómodos y extraños para mí, por la creciente confianza que había tomado con ambos profesores.
    
    Cuando me cruzaba por los pasillos con John, él me sonreía con complicidad y me guiñaba un ojo. Mientras que Henry, cuando no miraba nadie, me daba un cachete en la nalga y me sonreía con lujuria. Yo les correspondía con la misma sonrisa, aunque con Henry empezaba a estar molesto. Me resultaba difícil no pensar en su pobre e inocente chica.
    
    Así que decidí que, durante esa semana, intentaría evitar coincidir con Henry en los pasillos. Aunque de forma indirecta eso también afectara al tiempo que pasaría con John… era un daño colateral que tenía que estar dispuesto a asumir.
    
    Fue el miércoles cuando John me avisó de que el jueves tenía examen de matemáticas con él. Me dijo que, aunque sabía que yo era un mal estudiante, por favor intentara estudiar de ahora en adelante. Me quedé callado, sin saber qué decir. John tenía razón. Y él no tenía por qué insistir. Ya tenía su carrera acabada. Al que le tocaba labrarse un futuro era a mí.
    
    Así que, sin mucha seguridad en la voz, le dije que lo intentaría. Que no quería defraudarle.
    
    Y, para sorpresa de mis padres y de mí mismo, abrí por primera vez el libro de matemáticas en casa.
    
    Así llegó el jueves, antes del examen. Tras haber estado evitando a Henry, me lo encontré de sorpresa justo delante de mí, en uno de los pasillos.
    
    Se le dibujó una sonrisa en los labios y se ...
    ... acercó a mí a toda prisa. Yo intenté disimular, como si no lo hubiera visto, y aligeré el paso en dirección contraria.
    
    Entonces sentí cómo una mano se aferraba a mi brazo y me giraba con brusquedad. Nuestras caras quedaron a escasos centímetros. Notaba su respiración agitada, su rostro ligeramente ruborizado. Sentí mi corazón desbocado. El pánico apoderándose de mí… y, a la vez, no quería estar en ningún otro lugar.
    
    Justo a nuestro lado, como si el destino hubiera planeado el encuentro, había un hueco que llevaba a uno de los lavabos que nadie usaba en esa planta. Me llevó allí de espaldas, paso a paso, empujándome con su cuerpo, quitándome la mochila y lanzándola al suelo sin separarse de mí. Como si de un baile se tratara.
    
    Mi espalda hizo tope con suavidad contra la pared. Abrí los ojos como platos y lo miré, desconcertado.
    
    Henry abarcó mis nalgas con ambas manos y se quedó pegado a mí. Sentí el dulce olor del suavizante que desprendía su jersey verde oliva de cuello alto, mezclado con su ligero olor corporal.
    
    —No puedo aguantar hasta el lunes, Zacky… —dijo, soltando un bufido de calentura mientras pegaba su frente a la mía.
    
    —Hen… Henry… —murmuré, colocando mis manos entre los dos para dejar más espacio. En vano.
    
    —Me tienes muy cachondo. Mira… mira cómo estoy.
    
    Llevó una de mis manos hasta su paquete. Pude notar, por encima del pantalón, el calor que desprendía su miembro. Estaba duro. Muy duro.
    
    Tragué saliva. Apreté con suavidad. Él respondió con un ...
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