1. La Vecina es la Perra de la Fiesta


    Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... coincidencia, mi hijo se llama Agustín también.
    
    -¿Está por aquí?
    
    -No, se quedó en el sur.
    
    -Yo soy del sur, de Temuco.
    
    -Valdivia -Los tres asintieron, dejando un pequeño espacio para el silencio cómplice, pero notó que ese gordito seguía mirando de reojo sus grandes tetas y eso hizo brillar sus ojos- ¿Están en el colegio?
    
    -N-No... en la Universidad, segundo año de cine y Martín entrará el próximo año. Está en preuniversitario.
    
    -Yo soy profesora, profesora de matemáticas... si quieren los puedo ayudar.
    
    -A mí me cuestan un poco los números, quizás la llame -Cristina soltó una risita divertida por el atrevimiento de Martín, pero ella solo tenía ojos para el gordito y este lo empezaba a notar.
    
    -Cristi... querida...
    
    Romina, al asomarse desde la cocina para mirar el pasillo, algo se sorprendió de ese extraño trio en el pasillo y carraspeó al reparar en Martín, quien no le quitó el ojo de encima.
    
    -Voy... bueno, nos vemos -La gordibuena siguió avanzando, dándole un último vistazo al gordito, e ingresó a la cocina.
    
    ***
    
    Cristina estaba sonriente, pero aun así lavaron vasos y copas en silencio. Ella no dejaba de pensar en cómo ese gordito le miraba sus tetas y Romina comenzaba a sentirse cada vez más incomoda con las miradas que le echaba Martín. Pero con cada una de esas miradas un cosquilleo recorría su cuerpo y, de tanto fantasear, no se percató de que ya estaba en el patio trasero de su casa, sosteniendo una enorme torta de manjar y con un gran ...
    ... coro de voces a su alrededor cantándole elCumpleaños Feliz a su marido. Este hacía muecas, según él divertidas, que su grupete de amigos le celebraba con risas y palmeos.
    
    “Soy la esposa de un niño” se dijo Romina, esforzándose por sonreír, sintiéndose la reina de las estúpidas.
    
    Quiso asesinar al primero que tenía cerca cuando le estrellaron la cara contra la torta y algo de crema le saltó en su cuello. Para el colmo notó como Camila, esa secretaria rubia de gran culo, le sacaba algo de manjar del rostro a mi marido y se lo llevaba a la boca para que degustara, provocando algunos silbidos y risas de sus amigotes. Quizás no era tan malo, ahora ya no tenía que andar cortando la torta para servirla, se había desperdiciado completamente y pudo notar cierta decepción en Agustín y Martín, quienes tenían sus platos listos para servirse.
    
    -Ay, yo soy fanático de las tortas -Escuchó que le decía Martín a su amigo.
    
    De nuevo en la cocina comenzó a limpiarse el cuello y aprovechó la soledad de ese lugar para seguir limpiando algo de loza. La música sonaba todavía más fuerte, notó que el primer piso de su casa estaba más a oscuras que antes y las parejas aprovechaban de bailar todavía más apretados. Cuando de pronto se sobresaltó al escuchar unos golpecitos en la puerta de la cocina y su corazón se aceleró cuando vio al muchacho con los dos platos vacíos destinados a la torta.
    
    -Hola, vecina, ¿dónde puedo dejar estos platos?
    
    -A-Acá, los tengo que lavar.
    
    -¿Lavar? Pero si no ...
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