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La Vecina es la Perra de la Fiesta
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... encontró, en el pasillo a la salida de la cocina, conversando con unos hombres desconocidos. Él parecía animado explicándoles algo. -Tiene fama de pesado. -¿Don Clemente? Bueno... a ratos, es un poco gruñón -Suelta una risita nerviosa, ahogando un suspiro- Pero hay que saberlo llevar. -¿Y cómo lo lleva usted? -¿Y-Yo? -Sus mejillas volvieron a encenderse- Bueno... siendo estricta con los remedios, diciéndole que si quiere estar bien se los debe tomar... y así... eso... -Entiendo -Ambos se miran de reojo unos momentos, asintiendo y quedándose ya sin ningún tema de conversación. “Patético, Agustín, realmente patético” se repetía una y otra vez en su cabeza el gordito muchacho. Fueron varios los que intentaron acercarse a esa rubia mujer de raíces negras con enormes tetas, pero una vez que Valentina Arreghini vio su sobrino acercarse a ella, que solo tuvo ojos para él. Ambos se juntaron y comenzaron a bailar, esta vez él de manera mucho más suelta, como solía hacerlo en las fiesta en el sur de Chile, en su natal Temuco. Muchos hombres cercanos, los que lo intentaron con ella, notaron con decepción como esas enormes tetas solo se arrimaban a ese muchacho. Claro, ellos no tenían idea de que eran tía y sobrino y, a ojos de Romina, ellos lo habían olvidado. Era inmoral, no podía ser que una mujer se comportara así con su propia familia... “Debería compartir” se dijo Romina, notando como Cristina llegaba a su lado. -¿Todo bien? -Preguntó la dueña de casa ...
... y ella asintió, algo derrotada- Necesito llevar estas bandejas a la cocina, ¿me ayudas? -¿Cuándo le cantaremos el cumpleaños feliz? -Romina se encogió de brazos y tomó un par de bandejas con copas y vasos vacíos. En la cocina comenzó a lavar esos vasos sin molestarse en encender las luces del lugar, con lo iluminado que estaba el patio trasero era suficiente, además, desde las penumbras nadie le tomaría atención y podría observar lo que sucedía. Lo que sucedía era lo que esperaba, un grupo de selectos amigotes de su marido estaban de pie conversando, soltaban carcajadas. Se sintió algo sola, pensando que Cristina vendría tras ella. -Hola -Les sonrió y estos algo se sorprendieron de que les dirigiera la palabra. Cristina Suárez había recogido un par de bandejas y, cuando puso rumbo hacia la cocina, se encontró con esos dos muchachitos en el pasillo conversando. El gordito parecía algo nervioso y el otro intentaba controlarlo un poco. Pensó que interrumpiría o estorbaría, pero notó que ellos agradecieron su presencia en ese instantes. -H-Hola -Sonrió al ver cómo, al saludarla, el gordito pasó a mirar sus grandes tetas fugazmente. -¿Usted es compañera del vecino? -No, soy su prima -Ellos se sorprendieron- Pero, la verdad, estoy aquí más por Romina. Es mi familia favorita... ¿y ustedes? -Somos vecinos... Agustín vive al lado y yo vivo con mi tía, en la casa principal. -¿Agustín? -El gordito asintió y la gordibuena esbozó todavía más su sonrisa- Que ...