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La Vecina es la Perra de la Fiesta
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... los ocupamos. -Tienes tu dedo puesto ahí... d-déjalos con el resto... -Tragó saliva, acalorada- ...por favor. Martín Serra rodeó el mesón que estaba al medio de la cocina, dejó el plato de él y de su amigo junto al resto y luego, en vez de volver a rodear el mesón, decidió utilizar el pequeño pasillo utilizado por Romina frente al lavaplatos. Era poco espacio y su corazón se aceleró el doble al sentirlo cerca, soltando un casi inaudible suspiro ahogado cuando sintió una punta rozar su culo. Incluso se dio el lujo de puntearla y hacer que el cuerpo de la mujer diera un pequeño saltito hacia el frente, chocando con el lavaplatos. -¡O-Oye! -Exclamó por lo bajo y su rostro con mejillas coloradas buscó los ojos de Martín. La última vez que le hicieron algo así fue en el metro, era su primer año de Universidad y el sonido de la cachetada que le dio a ese degenerado resonó en todo el vagón. Pero en ese momento, mucho más vieja y experimentada, no atinó a nada. -¿Todo bien? -Romina volvió a sobresaltarse cuando reparó en que Cristina estaba en la entrada de la cocina, mirando a ambos en el lugar. -T-Todo bien, Cristi... todo b-bien -La gordibuena ingresó con un grupo de platos y los dejó junto al lavaplatos. -¿Y Agustín?... ya empezaba a pensar que ustedes eran pan y mantequilla... “Ya estaba empezando a pensar que me la meterían los dos a la vez” quiso decir Cristina, pero afortunadamente se contuvo. -La estaba buscando, quería saber si podía bailar con ...
... él... pero no la encontró -Le mintió. -¿Quiere bailar conmigo? -Cristina esbozó una sonrisa pícara- Si, creo que tengo ganas de bailar. En ese momento un reggaetón estruendoso comenzó a sonar que fue acompañado por un coro de alegría de los que estaban en la sala principal y en la sala del comedor de la casa. -¿Vienes, Romi? -¿Y-Yo? No... no... anda... yo me quedo aquí. -Ok... pórtense bien -Les advirtió la gordibuena, con un dejo de maldad. Esperaba que la ligera oscuridad de la cocina le ayudara a camuflar sus mejillas encendidas y miró hacia el jardín trasero. Su marido, la secretaria y sus amigotes seguían en lo mismo, pero en el otro extremo del jardín, sentados junto a un pequeño espacio donde ella tenía un limonero y un naranjo, estaba Valentina Arreghini junto a Natalia Nazal que conversaban animadamente. Incluso disfrutaban rechazando los avances de algunos entusiastas que las invitaban a bailar. Siguieron animadamente hablando a pesar de que ahora era tres, porque el esposo de Natalia se había unido a la conversación llevándoles botellas de cerveza. -Si te vas a quedar ahí, por último podrías ayudar a lavar algo. -¿Lavar vasos? No, gracias... -Se acercó y el corazón de Romina se aceleró todavía más- ...¿quiere bailar? -¿Cómo? -Eso, vamos a bailar, ha estado haciendo cosas toda la noche. Vamos a bailar un rato -De pronto, al mirarlo y como un flashback, se vio en ese vehículo chupándosela como si no hubiera un mañana. -No sé si a tu tía ...