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La Vecina es la Perra de la Fiesta
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... una vez que cerró con seguro la puerta de ese lugar. Seguían mirándose, él cada vez menos sorprendido y ella hizo el amago de ponerse de rodillas, pero Martín la atajó de los brazos, la levantó y la besó... ella ahogó un suspiro de sorpresa al sentir esos labios y su cuerpo estuvo a punto de desvanecerse. ¿Hace cuánto que alguien no la besaba? Comenzó a temblar de pies a cabeza, mientras ambas cabezas iban de un lado a otro, con sus lenguas masajeándose, soltando suspiros y la baba escapándose por las comisuras. No era un beso romántico, no les interesaba tampoco, era un beso apasionado y lascivo. Sin dejar de besarla, el muchacho escuchó un sonoro suspiro cuando este tomó con ambas manos las grandes tetas de la mujer. Ese sostén grueso le molestaba un poco, pero aun así se sentían increíbles. “Grandes, suaves...” se decía el muchacho, soltando también suspiros al sentir esas grandes tetas en sus manos. Seguían besándose, con ella soltando ligeros suspiros de placer al sentir esa lengua en su interior y esas manos amasando sus grandes tetas. Y él, también soltaban suspiros, maravillado por la boca de esa mujer y por sentir un buen par de tetas. Romina ni se percató cuando el muchacho hizo a un lado los tirantes de su vestido negro que ahora se dejaba caer y apenas sintió cuando desabrochó su grueso sostén, que lanzó a un lado. Pero si se percató cuando, para su pesar, dejó de sentir esa lengua con la suya y algo húmedo se posó en su pezón derecho. Él enterró su ...
... rostro en esa teta, el cuerpo de ella se tensó y su cabeza se fue hacia arriba de placer al sentir esa lengüita jugar con su pezón beige. “Cresta... cresta... mi cuerpo”se decía la mujer, sintiendo un incontrolable cosquilleo de pies a cabeza. -S-Sus tetas saben increíbles... -Su cuerpo se retorció cuando sintió ahora esa boca en su teta izquierda y el placer incontrolable se intensificó con esas palabras. Necesitaba poder tomar algo de control, por lo que se abrazó al muchacho y ambos cuerpos cayeron sobre un paquete sellado de papel higiénico, que sirvió como colchón para que luego quedaran en ese frío suelo de piso flotante. Su corazón bombeaba con fuerza y vio como el muchacho se sacaba esa polera y comenzaba a desabrocharse el pantalón... la mujer soltaba ligeros gemidos sintiendo como su corazón bombeaba más y más y un aullido debió reprimir cuando vio esa tranca escapar de golpe de ese calzoncillo. Sus ojos brillaron, eran tan larga como la recordaba, algo curva hacia la punta y se le hizo agua la boca... “Ahí está... por fin... por fin... ¡ahí está!” se dijo la mujer, comenzando a jadear. Corrió esa diminuta tanga negra de encaje hacia un lado y posó ese largo pene en la entrada de la vagina, sin meterla la recorrió de arriba abajo haciendo que el cuerpo de la mujer temblara de pies a cabeza y no pudiera reprimir una especie de gritito erótico, como el de una hembra totalmente sumida al poder del placer. Ella tragó saliva y comenzó a sentir como, lentamente, ...