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La Vecina es la Perra de la Fiesta
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... empezaba a ingresar... -C-Con... con cuidado... d-despacito... ¡Uuhh! -Le susurró la mujer. Él junto las manos con la de ella, estaba encima, ambos se miraban fijamente y el ojo derecho de ella comenzó a entrecerrarse al sentir como ese perfecto pene se le introducía más y más. Ella intentó incorporarse, con su lengua afuera, quería juntarla con la boca de él, pero este, sonriente, se alejó un poco, haciendo que soltara unos suspiros de perra sumisa. -¡Uuuuhhhh! -El ojo derecho entrecerrado se le puso blanco. ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! Su espalda se curvó al sentir toda esa tranca en su interior y soltó un ligero chillido de placer al notar como la lengua del muchacho comenzaba a recorrer su cuerpo. Comenzó a embestirla con intensidad y la mujer quería retorcerse, pero estaba bien prisionera de él. Sus manos estaban firmemente apretadas por las de él, su pene estaba enterrado en ella y su boca recorría su cuerpo. De pronto comenzó a convulsionar y temió haberse corrido. Lo mismo pensó él. -¿Se corrió? -Ella miró hacia abajo, cerciorándose, pero luego comenzó a negar con la cabeza- Que apretada está, vecina. ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap!El muchacho volvió a embestirla y ahora eran ambos los ojos que se le entrecerraban de placer a la mujer, soltando ligeros ronroneos ante las ricas embestidas que le estaba dando y su cuerpo no dejaba de sentir un cosquilleo incesante. Era el paraíso, no recordaba la última vez que se la habían ...
... metido de esa forma, de una forma tan erótica y bestial, pero a la vez tan romántica. A pesar de eso, tenía su ceño fruncido, concentrada, intentando poder guardar en una capsula especial en su memoria esas sensaciones... tanto así que, cuando se giró la chapa de la puerta de esa pequeña bodega, ella no le dio importancia. Quizás, porque solo la giraron una vez. -¡Uuufff! -Sintió como su cuello era abandonado y notó como extrañaba tener esa lengua recorriéndola, pero debió soltar un suspiro de placer al sentir que esa boca fue, nuevamente, directo a su teta izquierda. “¡Conchesumadre!” quiso gritar en ese pequeño cuarto. Sus ojos se abrieron en par al sentir el placer infinito que le hacía sentir esa lengua al jugar con su pezón izquierdo. ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap!Chupaba teta y jugaba con su pezón sin dejar de penetrarla con intensidad. Su cuerpo se agitaba sobre ese piso flotante y sus ojos comenzaron, nuevamente, a entrecerrarse mientras ronroneaba. El muchacho sonrió, con su rostro enterrado en esa teta, al sentir esos gemidos y bufidos que su vecina, esa ruda vecina que andaba siempre con cara de pocos amigos, soltaba de puro placer. -¿Le gusta? -Ella, con sus ojos entrecerrados, no paró de asentir. ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap! ¡Chap!Debió morderse el labio inferior para no soltar sendos gemidos de placer, para no ponerse a gritar como perra ante esas embestidas que estaban bastante lejos de ser bestiales. O sea, estaban cargadas de ...