1. La Vecina es la Perra de la Fiesta


    Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... Romina, ¡Romina era la puta! -Al gordito se le cayó la mandíbula y aflojó el destornillador que estaba ocupando para asegurar el dron.
    
    -No... ¡No!
    
    -¡En serio! -Tragó saliva- Vestía como una metalera, todo cuero y látex, usaba una peluca corta y, cuando me ofrecí a pagarle le dije “vecina”, me reconoció y salió corriendo... ¡justo ahí llegaste!
    
    -Pero... ¿cómo? Está casada... ¡tiene hijos! -Frunció el ceño- ¡Es abogada!
    
    Martín se encogió de brazos de manera cómica y alzó sus manos, sin entender demasiado.
    
    -¿Y qué hicieron?
    
    -¿Ahí? -Soltó un silbido. Le encantaba recordar esa noche- Solo me la chupó... es una bestia... una verdadera bestia... quizás deberías intentarlo con ella...
    
    -Me encantaría, pero...
    
    -¿Qué?
    
    -Me da un poco de miedo... no, yo prefiero seguir así -Sacudió su cabeza, alejando sus pensamientos intrusivos- Ahora entiendo y te creo lo de Romina en esa bodega... ¡Claro! ¡Ella me dijo dónde estabas!
    
    Miró al horizonte, perdiendo su mirada en la pared blanca, justo en el póster deSpace Jam.
    
    -¿Qué le habrá pasado para que reaccionara así? No puede ser solo una calentura.
    
    -Lo mismo pienso, Agus, lo mismo pienso... pero... -Ambos se miraron y abrieron los ojos- ¡La rubia!
    
    -¡Claro! Según Cristina era la secretaría del vecino... dios, parecía que esa mujer era la prima de Romina y no del vecino, habló pésimo de él. Hablamos harto antes de que me violara toda la noche.
    
    El gordito resopló.
    
    -¿Los habrá visto en algo? -El gordito se ...
    ... encogió de brazos, sonriente.
    
    -Está listo... ¿quieres hacer los honores?
    
    -Será un honor, amigo mío.
    
    Ambos salieron hacia el pasillo principal, para luego abrir la pequeña ventana que daba hacia el balcón con vistas al jardín exterior de la casa. Las manos de Martín algo temblaron al recibir el mando y, siguiendo las indicaciones de su amigo Agustín, logró elevar ese aparato. Sonrió, era la primera vez que utilizaba un Dron. Hasta ese momento se había negado porque recordaba las palabras de su padre: “En lo ajeno abunda la desgracia” y como él carecía de talento con la tecnología, lo había evitado. Pero Agustín insistió mucho en que lo probara, hasta que...
    
    -¡No! -Agustín se tomó la cabeza con las manos.
    
    “¡Mierda!” se dijo Martín, comenzando a temblar.
    
    -¡Yo lo pago! ¡yo lo pago! ¡yo lo pago!
    
    -Eso da lo mismo... ¡mira donde cayó!
    
    Lo vio caer, pero verlo caer era suficiente para saber que no interesaba donde cayera, porque sabía que estaría destruido. Pero miró hacia donde apuntaba su gordito amigo y notó que el dron había caído en el patio trasero de su vecino Clemente, el viejo huraño. Ambos se miraron y tragaron saliva.
    
    -Tengo que ir a buscarlo.
    
    -No, iré yo... este problema es mío.
    
    -¿Puedo quedarme aquí? -Martín lo miró y asintió. Era lo justo.
    
    Cruzó la calle con sus dedos temblando y se devolvió, quedando a medio camino. Se apoyó en una de las altas palmeras y luego miró hacia el balcón, desde donde un atento Agustín no le sacaba los ojos ...