1. La Vecina es la Perra de la Fiesta


    Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... de encima. Tragó saliva, se armó de valor e ingresó al cuidado jardín principal de la casa de Don Clemente... subió los escalones hasta quedar frente a la puerta principal, se dispuso a tocar, pero su puño se quedó inmóvil. No podía hacerlo.
    
    “Vamos... vamos... ¡Vamos!” se dijo el muchacho, pero su puño no se movió.
    
    Soltó aire y volvió a bajar los escalones. Miró hacia el patio lateral y reparó en esos arbustos que delimitaban las casas número tres y cinco... intentando hacer el menor ruido posible avanzó por ahí, cuidando de pisar solo las piedras que ofrecían una especie de camino y notó como Patton, ese enorme Rottweiler se puso de pie rápidamente y se dispuso a ladrarle. Martín se llevó el índice a la boca, cerrando los ojos, implorándole que no hiciera ruido. El animal ladeó su cabeza, olisqueó una vez más ese aparato que cayó en sus dominios y se quedó ahí, silente.
    
    -Buen niño... buen niño... bonito niño... eres tan bueno... -Susurraba sin cesar el muchacho.
    
    Avanzó hacia el dron y estiro, con cuidado y temblando, esa mano para que Patton la olisqueara. Al hacerlo le sonrió, sacó su lengua y comenzó a jadear, yéndose hacia su plato con agua que estaba bajo uno de los tres árboles que al anciano tenía plantado en su patio trasero. Tomó el Dron y quiso soltar un grito de felicidad al notar que el daño era mínimo. Había caído a poca distancia y con nula velocidad.
    
    “Te debo un regalo, General” se dijo el muchacho, mirando una vez a Patton, quien ahora se ...
    ... sentaba sobre sus cuartos traseros y volvía a ladear su cabeza para mirarlo.
    
    Martín comenzó a volver por donde venía y alzó el dron, sonriente, para que lo viera Agustín. Este alzó los brazos con júbilo e ingresó hacia su casa para esperarlo. Siguió avanzando por ese patio estrecho lateral cuando pasó por una alargada ventana con la cortina corrida. Por ahí tenía una bonita hacia ese pasillo y su ojos se abrieron en par, con miedo, cuando una sirvienta francesita se arrastraba por el pasillo con sus ojos entrecerrándose.
    
    “¡Vecina!” le quiso gritar el muchacho.
    
    Natalia Nazal sudaba un montón, tenía sus gordas tetas al aire y algunas lágrimas caían por sus mejillas. De pronto el obeso vecino apareció detrás de ella con su humilde herramienta al aire, se agachó detrás, la atrajo hacía él tomándola desde las coletas que tenía hecha la mujer y la penetró haciendo que la mujer abriera sus ojos en par... luego estos comenzaron a entrecerrarse de placer, pero luego volvieron a abrirse y llevó su dedo pulgar su boca, comenzó a chuparlo mientras el viejo, grandes y sonrientes esos ojos brillaban mientras la penetraba sin piedad.
    
    Quiso ayudarle, ingresar a la casa como todo un héroe, pero esos ojos lo detuvieron, esa boca chupando ese dedo también y rápidamente pudo dilucidar lo que esas gesticulaciones decían. No podía escuchar, pero no tenía que ser un experto para saberlo.
    
    -Más... más... más fuerte, tatita... más... ¡Ooooouuuuu! -Los ojos algo bizcos se le pusieron a la ...