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La Vecina es la Perra de la Fiesta
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... raíces negras lucía hermoso y ese maquillaje le daba un aura de diva de Hollywood. Acarreó las miradas de los hombres apenas cruzó el umbral de la puerta principal. “Ay” se dijo la dueña de casa. Pero Romina Reyes debió tragar saliva al ver a ese muchacho, a Martín, a quien encontraba especialmente guapo esa noche. Sus jeans oscuros, esas bonitas zapatillas y una polera blanca ajustada a su torso, ese cabello algo alborotado que parecía que venía directo desde la peluquería... esos lunares en su blanca piel. El cuerpo de la dueña de casa se erizó. Si incluso su gordo y alto amigo, Agustín, se había producido para ir a esa fiesta. Vestía igual, aunque esa polera era bastante holgada y no podía decir que se veía feo. -Romi... -Ay... Cristi... -Ella pestañeó varias veces para concentrarse, cuando la prima de su marido llegó junto a ella sosteniendo una bandeja con copas. -¿Y ellos? -Son v-vecinos -Carraspeó. No lo notó, pero Cristina se fijó atentamente en ese gordito que acompañaba al muchacho buen mozo. Esbozó una sonrisa y dejó la bandeja en una mesilla, mientras comenzó a menear su cuerpo al ritmo de la música. Era mucha la gente que ocupaba esa sala, todos parecían estar moviéndose al son de la música, pero algunos a pesar de que seguían el ritmo, seguían conversando. La luz era baja, por lo que poco y nada quedaba expuesto al resto. No necesitaba demasiado, Cristina simplemente eligió al primero que se le cruzó en su camino con una sonrisa y lo ...
... utilizó para entrar en calor con el baile, pero sin sacarle los ojos a esos recién llegados. Romina siguió sirviendo vasos, un rato más, sin dejar de mirar de reojo a Martín quien bailaba junto a su tía. Algo alerta, ella miró a los alrededores y notó que su marido, junto a su secretaria y amigotes, habían desaparecido de la sala principal. Eso hizo que volviera a mirar con poca culpa a Martín y algo le impactó que ella arrimara sus enormes tetas al torso de su sobrino. Bailaban apretados, meneando sus cuerpos y no quería ser una mal pensada, pero le daba la sensación de que ella con deliberada intención le refregaba esas enormes tetas. Se sorprendió al soltar una risa al ver que Martín era algo torpe con el baile y, a pesar de la tenue iluminación, notó cierto calor en las orejas de este. No era un mal bailarín, solo es que quizás ese enorme par de montañas de carne lo tenían algo mareado. “Bueno, cualquiera que tuviera una tía así... no sé, quizás, aprovecharía para tener esas tetas cerca” se dijo Romina, suspirando y dejando la bandeja vacía en una mesilla cercana. -Hola, vecina- Se sobresaltó, se había quedado en sus pensamientos y no se percató de que ese guapo muchacho ya no bailaba con su tía, si no que estaba junto a ella, en el pasillo- Disculpe. -N-No... no pasa nada, ¿qué pasa? -Quería entregarle el regalo a su marido, pero no sé dónde está. -Yo tampoco sé, pero gracias -Ella tomó el pequeño paquete y sus dedos se rozaron, haciendo que un cosquilleo ...