-
La Vecina es la Perra de la Fiesta
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... con un chalequito largo y abierto que llegaba hasta su rodillas, además de unos jeans ajustado de color azul marino que dejaba al descubierto sus blancos tobillos y caminaba sobre unos botines cortos, con algo de plataforma, de color negro. Utilizaba su cabello con una coleta simple y esos ojos hermosos relucían. Alfredo, su marido, por otro lado también se veía bastante bien. Lo que era una rareza para ella. Era un hombre muy delgado, pero elegante, y esa noche en particular lucía bastante atractivo. Vestía una camisa de mezclilla azul abierta, una polera blanca, unos jeans grises y unas bonitas zapatillas. A Romina siempre le dio una impresión de aburrimiento total, pero en ese momento no solo le parecía demasiado joven como para ser un médico si no que, si se daba la ocasión, si la invitaba a bailar no le diría que no. -Hola, vecina. -Ay, hola, Agustín... ¿todo bien? -Carraspeó Natalia, estrechándole la mano y luego reparó en Martín- Hola, vecino. -Hola, muchachos, ¿llegamos tarde? -Preguntó el marido de Natalia. -Nosotros llegamos hace poco... ¿cierto, Martín? -El muchacho se llevó una papa frita más a la boca mientras asentía y saludaba a los recién llegados. -Hubiésemos llegado antes, pero mi marido se quedó en esas maquinitas un rato largo. -Call Of Duty, partida online, no podía abandonar... ustedes me entienden, ¿cierto? -Ella lo miró con cierta dulzura resignada, pero los muchachos le asintieron. -Agustín es muy bueno en el Call Of ...
... Duty. -¿En serio? Deberíamos jugar juntos. -No soy tan bueno... o sea sí, pero no tan bueno... antes era mejor. -Es que de seguro ahora tienes más responsabilidades -Apuntó Natalia, mirando de reojo a su marido, esta vez con algo de reproche. Él soltó una risita, achinando los ojos. -Bueno, lo mejor será que le entregue el regalo al vecino... permiso. -Yo iré a ver a mi tía, permiso -Martín se perdió entre el gentío y Agustín con Natalia se miraron de reojo, ella soltando una risita nerviosa. -¿Q-Quiere b-b-bailar? -Ella lo pensó unos instantes, mirando a los alrededores. Su marido no estaba cerca y estuvo a punto de asentir- ¿O quiere sentarse? Hay un sillón por aquí cerca. -Te acompaño. Natalia Nazal siguió al gordito hasta un sillón de la sala principal, donde solo en un extremo había una pareja besándose apasionadamente. Sus ojos hermosos se iluminaron cuando Agustín le alcanzó una copa con champagne. -¡Muchas gracias! -Sonriente le dio el primer sorbo. -¿Todo bien en el trabajo, vecina? -Todo muy bien, que amable -Ella volvía a echarle un vistazo al lugar, algo cohibida y acalorada, mientras que él no dejaba de mirar esas grandes tetas. -Supe que era la enfermera del viejo Clemente... o sea, de don Clemente -A ella las mejillas se le tornaron coloradas y ahogó un suspiro. -S-Sí... el vecino... él... -¿Él está bien? -Oh... sí, claro que está bien... mientras se tome sus remedios estará bien -Estiró el cuello para buscar a su marido y lo ...