1. Abuse a mi roomie. Gay


    Fecha: 28/11/2025, Categorías: Dominación / BDSM Fetichismo Gays Autor: C-MAN.GE, Fuente: SexoSinTabues30

    ... sabía que él nunca iba a ceder, que lo de ayer había sido un error para él, una parte de mí, la más pendeja, seguía esperando algo, cualquier cosa, que rompiera ese muro.
    
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    Tres días después, en plena madrugada, la puerta del depa se abrió con un chirrido. Eran como las tres de la mañana, y yo estaba tirado en el sillón de la sala, viendo una película de mierda en la tele, con la cabeza en cualquier lado menos en la pantalla. Emiliano entró, tambaleándose un poco, claramente tomado. El olor a alcohol y perfume caro me pegó antes de que lo viera. Traía unos jeans gris oscuro, una chamarra de cuero negra que le quedaba como pintada, y unos zapatos negros brillantes, aunque algo gastados. No me saludó, ni siquiera me miró. Pasó de largo, con pasos pesados, y se metió a su cuarto. Escuché el crujido de la cama cuando se tumbó, y luego, silencio.
    
    Me quedé sentado, con el control remoto en la mano, pero mi mente ya no estaba en la tele. Un pensamiento enfermo, pervertido, empezó a colarse, como un bicho que no puedes sacarte de la cabeza. Sus zapatos. Esos pinches zapatos negros que traía puestos, que seguro olían a él, a su sudor, a su noche de antro. La idea me dio un vuelco en el estómago, pero también me encendió. Quería entrar a su cuarto, recoger esos zapatos del suelo, olerlos, sentirlos, masturbarme con ellos como el pinche enfermo que soy.
    
    No sé cómo carajos me atreví, pero me levanté, deje la tele prendida. Caminé de puntitas hasta su habitación, con el ...
    ... corazón latiéndome en la garganta. La puerta estaba entreabierta, y la luz de la luna se colaba por la ventana, iluminando apenas su figura. Mi sorpresa fue que Emiliano no se había cambiado. Estaba tirado en la cama, boca arriba, con los jeans, la chamarra y los zapatos todavía puestos. Dormía profundo, con la respiración pesada, el pecho subiendo y bajando, y un leve ronquido que delataba lo borracho que estaba.
    
    Me acerqué, con las piernas temblándome, y me agaché junto a la cama, a la altura de sus pies. Los zapatos negros brillaban bajo la luz tenue, y el olor a cuero, sudor y alcohol me pegó de inmediato. Mi cuerpo reaccionó antes que mi cabeza. Me incliné, mis labios rozando la superficie lisa de uno de los zapatos, y el sabor del cuero, mezclado con el polvo de la noche, me hizo cerrar los ojos. Con manos temblorosas, desabroché los cordones lentamente, con cuidado de no hacer ruido. Saqué el primer zapato, y el calor que desprendía su interior me golpeó como una ola. Lo acerqué a mi cara, inhalando profundo. El olor era intenso, a cuero gastado, a sudor de sus pies después de horas de antro, a puro Emiliano. Era delicioso y perfecto.
    
    Saqué el otro zapato, y ahora sus pies estaban a la vista, cubiertos por unos calcetines grises, húmedos de sudor. Me agaché más, mi cara a centímetros de sus plantas. El olor era más fuerte, más crudo, y sin pensarlo, aplasté mi cara contra ellos, sintiendo la tela mojada contra mi piel. Lamí, suave, saboreando la sal de su sudor, el ...
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