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El círculo. Cap.31. Todo depende de tí
Fecha: 28/11/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... Nada. Ni un guardia, ni una cámara activa. El estacionamiento más blindado del país estaba dormido. —Hoy es el día —dijo, mientras se subían al coche—. Pero lo que vamos a hacer… bueno, lo sabes. Es un delito. Uno grande. Si prefieres no entrar, lo entiendo. Jorge encendió el motor. No dudó. —Llevo quince años siguiendo órdenes de mierda, jefe. Esta… me suena menos mierda que muchas. No me rajo. Damián lo miró de reojo. Sonrió. —Si sale mal, nos vamos a la cárcel. —Ojalá sea una como la de Pepe el Toro, con gallinas y todo el pedo —contestó Jorge. Rieron. Pero fue una risa amarga, como de dos hombres que saben que están cruzando un punto de no retorno. Como de soldados que ya cavaron su propia tumba. __ Salieron por Corregidora. Tomaron Isabel la Católica. La ciudad estaba muda, suspendida. Ni música. Ni cláxones. Solo los faroles parpadeando, como si también dudaran. Damián revisó el reloj: 5:48 a.m. —Vamos a Lucerna. A la delegación de la Secretaría del Bienestar. Pero no pases por Gobernación. Rodea por Balderas —dijo sin mirarlo. —Sí, señor. Manejaron en silencio. El motor era un murmullo discreto. Unos minutos después, Jorge rompió el silencio. —¿Sí se lo va a chingar, verdad? —¿A quién? —A Serrano. Damián no contestó. Solo sonrió. Una mueca torcida. No había gozo en esa sonrisa. Solo decisión. Silencio. Jorge volvió a mirar al frente. Tomó la curva de Reforma con suavidad. —No es que me lo chingue —dijo Damián, ...
... como quien suelta algo que llevaba rato atorado—. Es que no merece ser senador. Gente como él no merece ni madres. Jorge no dijo nada. Solo esperó. Como si ya supiera que algo más venía. —Mi papá era maestro —continuó Damián, con los ojos fijos en el parabrisas, como si no hablara de sí, sino de alguien lejano—. De los de antes. De los que organizaban, de los que creían que la educación podía cambiar cosas. En los ochentas, juntó a varias escuelas rurales del norte de Veracruz. Hicieron una caravana. Iban a marchar aquí, a la capital. A pedir agua potable. Baños dignos. Drenaje en las escuelas. No pedían ni armas, ni lana. Solo eso. Pausa. Una larga. —No llegaron. Los bajaron en Perote. Desaparecieron a seis. Entre ellos, mi papá. Jorge respiró lento. —Lo siento, jefe. —Yo no entendí nada hasta hace poco. Cuando era chavo, pensaba que había sido “la represión”. El sistema. La época. Esas cosas que uno pone en mayúsculas. Uno crece solo extrañando a su papá. Pero hace dos años, cuando fui Director en gobernación indagué en el CISEN, alguien me pasó un archivo viejo. Un memo. Era una orden. Decía: “Neutralizar contingente. Mando: Gobernación. Responsable: Coordinación Ejecutiva.” Pausa. Otra más. —El jefe de esa coordinación… era Lorenzo. Y su particular en ese entonces… era un tal César Serrano. El mismo. Jorge no dijo nada. Pero apretó el volante. Como si quisiera hacer algo, pero no supiera qué. Damián lo miró. Lo sabía. Era demasiada historia. ...