1. El círculo. Cap.31. Todo depende de tí


    Fecha: 28/11/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos

    ... Alfredo dejó de moverse.
    
    —Todo ese trabajo… toda esa operación… toda esa pinche maquinaria que se han estado mamando para inflar a ese pendejo... va a trabajar para Abril. La candidata opositora. La misma.
    
    Algunos se rieron. Nerviosos. Uno alzó la mano. Otro murmuró un “¿qué?”
    
    —¿Cómo? —soltó uno de Iztacalco, más viejo—. La instrucción viene del partido. Nos dijeron que…
    
    —A ustedes no les paga el partido —lo interrumpió Damián—. Les paga el gobierno. Y el gobierno tiene sus propios intereses.
    
    Silencio. Abrupto. Se podía oler el miedo.
    
    —Y les aviso que esta decisión no es mía. Es de muy arriba. La presidenta está enterada. Y yo… yo estoy asumiendo todo el riesgo. Así que si alguno no quiere hacerlo, si cree que tiene principios, si siente que “le va a doler la conciencia”, puede irse. Puede salirse ahora mismo. Porque si no lo hacen, si se me hacen los pinches listos, si creen que van a jugar a dos bandas…—Aquí la voz le cambió, se le llenó de furia— …les juro por la memoria de mi madre, por mi padre, que mañana mismo están en la calle. ¡Y se me van a chingar a su puta madre con todo y sus estrategias electorales!
    
    Un par se removieron en sus sillas. Alfredo tragó saliva.
    
    —¿Sí me entendieron? —dijo, más bajo—. Porque no me gusta repetir. Ya tengo los números. Sé cuántos votos trae cada quien. Sé en qué sección trabajan. Sé qué promesa le hicieron a quién. Si en su sección no hay resultados, sé que fueron ustedes.
    
    Silencio. Uno por uno, bajaron la ...
    ... cabeza. Damián respiró. El aire le sabía a metal. A rabia. A tierra.
    
    —Van a recibir un recurso extra. Para mañana. Para transporte, viáticos, comida. Úsenlo con cuidado. Y no me hagan pendejadas.
    
    Nadie habló.
    
    —¿Todos de acuerdo?
    
    —Sí —murmuraron, casi al unísono.
    
    —¿Todos entendieron?
    
    —Sí…
    
    —Perfecto. Entonces, vamos a trabajar. Y recuerden… —aquí sonrió, como quien da la bendición antes del tiro de gracia— …la historia no la escriben los buenos. La escriben los que se atreven.
    
    __
    
    Cuando todos salieron, solo quedaron él y Alfredo Palazuelos. El delegado parecía más pequeño. Tenía las manos en los bolsillos y el rostro desencajado.
    
    —Estás cabrón, cabrón —le dijo, casi admirado.
    
    Damián lo abrazó. Un gesto suave, casi paternal.
    
    —Te encargo a tu gente. No quiero errores. Y si alguien se hace el vivo, lo quiero fuera.
    
    —¿Y Lorenzo? ¿Y el partido?
    
    —El partido está mirando otro lado. Y Lorenzo ya no está tan arriba como cree.
    
    —¿Y si pierden?
    
    —Entonces me chingo solo.
    
    Se separaron. Damián salió al pasillo. Jorge ya lo esperaba en la entrada. Tenía el coche encendido.
    
    El sol ya subía. Y el día… ya no tenía vuelta atrás.
    
    __
    
    El puesto de tamales estaba justo en la esquina de Balderas y Ayuntamiento. Una señora gorda, con delantal de cuadros y gorra blanca, despachaba con manos rápidas. Había fila. El vapor salía como nube mística. Olor a masa, a salsa roja, a calle despierta.
    
    Damián y Jorge se formaron. A nadie le importó quiénes ...
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