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El círculo. Cap.31. Todo depende de tí
Fecha: 28/11/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... oficina estaba en silencio. Esa clase de silencio saturado que se escucha como una estática baja en el oído. Abril se había despertado a las 6:20, sin alarma. No porque hubiera dormido bien, sino porque su cuerpo ya no sabía hacer otra cosa más que sobrevivir. Segundo día de veda. Día de estrategia. Día de cerrar filas. De esconderse. De cargar armas que no se ven. Ella no participaba. No esa mañana. A las 9:04 sonó su teléfono. Era Tania. Su mejor amiga desde la universidad. La única persona fuera de su equipo a la que aún le respondía sin pensar. —¿Ya viste lo de anoche? La voz sonaba como si alguien le hablara desde la orilla de un río. —¿Qué? —preguntó Abril, sentada en su escritorio, los pies descalzos, el cabello recogido sin ganas. —El cierre de Serrano. Ya sabes… el puto espectáculo. —No. Estoy... no sé. Estoy cansada. Tania no insistió. Solo dijo: —Te mandé el link por WhatsApp pendeja. Métete. Minuto treinta y dos, cuarenta y cinco. Y luego háblame. Abril suspiró. Pensó que Tania estaba exagerando. Tomó la laptop. La abrió. El ventilador zumbó como si fuera a despegar. Buscó el mensaje. Ahí estaba:“Zócalo. Cerraron con todo. Mira esto, cabrona. Por favor.” El video tenía casi tres horas. El thumbnail era una toma aérea. Miles de personas. Pantallas. Banderas. Un monstruo coreografiado. Dio clic. Avanzó hasta elminuto 32:45. La imagen temblaba un poco. Y entonces lo vio. Damián. Con chaleco del partido. En el Zócalo. ...
... Aplaudiendo. Sonriendo con la boca cerrada. Un cintillo lo nombraba:"Damián Ortega – Delegado Especial del Partido Nacional de Orden" Abril se quedó inmóvil. No fue rabia inmediata. Fue un frío seco. Por un instante, sintió el frío del piso treparle por las piernas. Como si el mundo le hubiera arrancado la piel y quedara solo hueso. Como si alguien le hubiera metido las manos en el estómago. Como si acabara de darse cuenta de que había estado durmiendo con el enemigo y solo ahora, al despertar, veía que el enemigo tenía su cara. —¿Qué haces ahí…? —susurró, sin voz. Pausó el video. Retrocedió. Volvió a mirar. Sí. Era él. Con el logo del partido que llevaba semanas diciendo que había que derribar. Con la cara tranquila. Como si nunca le hubiera prometido otra cosa. Le colgó a Tania sin decir nada. Cerró la laptop. Tomó el teléfono. Quiso marcarle. Gritarle. Preguntarle si todo había sido una farsa: el apoyo, las madrugadas, las estrategias, las caricias. Pero no lo hizo. Solo dejó el celular sobre el escritorio y se quebró. Lloró. Sin ruido, sin lágrimas escandalosas. Como lloran los cuerpos que ya no pueden más. Le dolía la traición, sí. Pero también le dolía saber que lo había presentido. Que algo en su pecho ya lo sabía desde antes. Y no había querido verlo. Media hora después, se limpió la cara con una camiseta con su nombre y el logotipo del PAN. No se puso maquillaje. No se peinó. No se cambió. Salió de su oficina como un animal de otro clima. Y cruzó el ...