-
La mascara escarlata – parte 2
Fecha: 30/11/2025, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Voyerismo Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30
... chaqueta estaba justo en la puerta. —¿Qué haces aquí? —preguntó, frunciendo el ceño, confundido. —Se emborracharon. Todos cayeron —mintió ella, sin vacilar. Antes de que pudiera responder, Clara lo golpeó en la nuca con un movimiento certero. El hombre cayó pesadamente, inconsciente. Las chicas gritaron, sobresaltadas, pero Clara levantó las manos con calma, su voz como un refugio. —Están a salvo. Pueden vestirse. El silencio se hizo espeso, pero la firmeza de su mirada bastó. Las chicas asintieron temblorosas y comenzaron a buscar su ropa. Mientras tanto, Clara encontró unas cuerdas y un labial olvidado en un tocador. A supervelocidad, volvió al salón principal y ató a cada uno de los hombres desmayados, inmovilizándolos como si fueran muñecos. Luego, se agachó y escribió en el suelo, con una letra firme y sensual: “Ups… creo que una chica mala, los dejó tiesos. Son todos suyos oficiales… XXOXO” Al terminar, volvió al camerino. Las chicas ya estaban vestidas, aunque sus rostros todavía lucían asustados, pero ahora sentían una mezcla de alivio y asombro. —Vamos —les dijo Clara Pero justo cuando iban a salir del camerino, una de ellas, con la voz temblorosa, preguntó: —¿Tú… piensas salir así? ¿A la calle? Las demás se miraron entre sí, con pudor en los ojos. Clara, completamente desnuda salvo por la máscara, los guantes y las botas, se detuvo un instante y sonrió con complicidad. —Chicas… —dijo, dando un paso hacia ellas con calma— ...
... ¿Después de todo lo que hemos vivido esta noche, creen que me preocupa un poco de piel al aire? Se oyó una risa nerviosa. Otra chica bajó la mirada y murmuró: —Es que… no sé, eres como… una heroína. Pero… —Exacto —la interrumpió Clara suavemente—. Soy una heroína. No un maniquí. Lo que importa es lo que hacemos, no cómo nos vemos. ¿Sí? Las chicas se quedaron calladas, procesando la respuesta. Clara les guiñó un ojo. —Y además, créanme, con esta máscara y esta actitud… el mundo no se atreverá a mirarme mal. Esa última frase soltó algunas risas. La tensión se alivió. Entonces, Clara retomó la urgencia. —Vamos, antes de que se compliquen más las cosas. Salieron del camerino y caminaron con prisa hacia la entrada. Al llegar, vieron la puerta principal cerrada con candado. Una de ellas se llevó las manos a la boca. —¿Y ahora? Clara la miró, se adelantó y, con una sonrisa tranquila, dijo: —No se preocupen. Entonces, levantó una pierna y, con una patada certera, hizo volar la puerta de par en par. El aire fresco de la noche las envolvió como un abrazo. Las chicas salieron juntas, y al ver que Clara seguía desnuda, la rodearon con sus cuerpos, formaron un pequeño círculo para cubrirla, protegiéndola a ella esta vez. —Eres increíble —murmuró una. —¿Cómo te llamas? —preguntó otra, aún con los ojos brillantes de emoción. Clara las miró con ternura, pero su voz fue firme: —Corran a la policía. Denúncienlos. No se detengan. Avanzaron rápido por ...