1. La mascara escarlata – parte 2


    Fecha: 30/11/2025, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Voyerismo Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30

    ... sentía cómo la tensión le subía por la espalda.
    
    Llegaron a una puerta con pintura descascarada. Él la abrió sin anunciarse, y lo que Clara vio al otro lado le apretó el estómago.
    
    Un camerino pequeño, con luces cálidas colgando del techo y un gran espejo manchado en el fondo. Allí estaban ellas: chicas jóvenes, todas con antifaces cubriéndoles el rostro, tacones altos que apenas podían sostener, y nada más. Algunas abrazaban sus cuerpos con los brazos; otras estaban sentadas, temblando, con la mirada perdida. Sus ojos gritaban miedo.
    
    Clara dio un paso al frente. Sintió un nudo en la garganta, una punzada en el pecho. No podía simplemente verlas así.
    
    —Bien, pues encárgate —dijo el hombre, satisfecho—. Yo voy a anunciar el show. Y se fue, cerrando la puerta tras él.
    
    El silencio fue espeso durante un segundo. Luego, Clara respiró profundo, se acercó y les habló con voz baja, suave, casi como un susurro.
    
    —Tranquilas… todo va a estar bien. Confíen en mí.
    
    Algunas levantaron la mirada. Otras fruncieron el ceño, confundidas. Pero hubo algo en el tono de Clara, en su forma de hablar, que logró calmar el temblor en sus hombros. Nadie dijo nada, pero una chispa de esperanza titiló en el ambiente.
    
    Entonces, la puerta se volvió a abrir. El hombre asomó la cabeza.
    
    —Es hora, Candy. Vamos.
    
    Al oírlo, Clara se giró lentamente. Ya no era solo la mujer con la máscara. Era otra cosa. Algo más fuerte. Tal vez, la última esperanza de esas chicas… pero ella no iba a ...
    ... conformarse con eso. No esta noche. No mientras aquel antro siguiera funcionando.
    
    Dentro de sí, se juró que esa sería la última vez que un lugar así operaba en su ciudad. Esa promesa ardía como fuego bajo su piel. Iba a desmantelar todo, pero para hacerlo, necesitaba al jefe. Al verdadero cabecilla.
    
    Así que conteniendo la rabia, se obligó a seguir con el juego. Enderezó la espalda, sacó pecho con naturalidad y caminó hacia el hombre con mucha sensualidad, casi pareciendo una felina en celo. Mientras el tipo la observaba con una sonrisa pervertida, creyéndose el dueño del mundo.
    
    Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Clara lo arrinconó con sus encantos, contra la pared. El tipo prácticamente, podría sentir como los pezones de Candy, se aprisionaban contra sus pectorales. Y como su respiración era suave y sus labios, se le acercaba a una de sus orejas.
    
    —Tengo una propuesta grandote—susurró, con una voz ardiente—. Esta noche, antes de que estas torpes salgan, quiero el escenario solo para mí. Vamos cariño, concedeme solo diez minutos… solo diez, ¿sí?. Que todos me vean primero. Que sea yo la culpable de ponérselas dura a todos. Quiero sentirme deseada, quiero ver como se les nota el bulto en esos pantalones, y quiero al más grande… solo para mí, anda cariño.
    
    El hombre, sorprendido ante esa propuesta, sonrió de una forma más sucia que antes. Se relamió los labios, y sin dejar de verle los senos a Clara, le dijo:
    
    —¿Diez minutos tú sola? Vaya… estás más ardiente que ...
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