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Superficie
Fecha: 30/11/2025, Categorías: Control Mental, Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos
... paso: una visita al privado, donde haría lo que él pidiera, lo que él pagara. La voz marcaba la escena con imágenes sexuales decadentes: Mary arrodillada, Mary cabalgando, Mary vendiendo cada gemido como mercancía. El ex la miró sorprendido, excitado, y aceptó sin dudar. Capítulo IX — El cuarto privado En el privado, la voz fue un recital obsceno y despiadado: —Baila como carne de altar. Clava tus uñas en su piel. Ríe como muñeca excitada. Ahora desnúdate de decencia, sube a él como mercancía viva. Imagina su cara perdida entre tus pechos perforados, tus piercings tintineando como campanas indecentes. Abre las piernas, muévete como una bimbo hambrienta. Cada roce tuyo es precio, cada gemido, deuda. Mary obedeció al pie de la letra. La voz le dictaba escenas brutales y ella las encarnaba: cabalgó sobre su ex con movimientos mecánicos y obscenos, como muñeca programada; frotó su pubis depilado y adornado contra él hasta sentir que ardía; dejó que sus uñas recorrieran su espalda como cuchillas, marcando su posesión. Entre jadeos, la voz le ponía obscenidades en la boca, y ella las susurraba contra su oído:“¿Te gusta verme así, perra brillante solo para ti? Mira mis piercings, imagina cómo se sienten contra tu lengua. Págame y te dejaré hundirte más, págame y seré tu muñeca vacía.” Palabras sucias, frases vulgares que jamás habría imaginado pronunciar como María, pero que ahora brotaban con naturalidad bimbo. Cada orden era cumplida, cada fantasía sexual y ...
... decadente materializada sin vacilación, acompañada de esas palabras indecentes que lo hacían estremecer y la hundían más en su papel de muñeca perdida. La voz fue más lejos aún, dictándole frases explícitas para conducirlo al límite:“Tócame más fuerte, méteme tus billetes como si fueran dedos, soy tu puta brillante pagada para gemir. Lame mis piercings, imagina que mi clítoris es tuyo, que puedes comprar cada uno de mis orgasmos que nunca llegan.” Mary repitió cada palabra, obediente, llevándolo al borde, hasta que su ex, excitado y desbordado, terminó corriéndose en su cara, explotando con fuerza mientras ella jadeaba, un esclavo del espectáculo obsceno que la voz había orquestado a la perfección. Mary, en cambio, quedó temblando al borde, con el orgasmo creciendo brutal pero siempre negado, la voz riendo cruel:“Él se libera… tú nunca. Esa es tu condena y tu excitación eterna.” El ex pagó con indiferencia, se levantó y se marchó sin mirar atrás, como si todo hubiese sido un capricho más en su noche decadente. Mary quedó sola, con la piel húmeda, relamiendo lentamente el semen de su cara mientras la voz seguía inyectándole obscenidades mentales:“Saborea tu derrota, muñeca. Eres brillo usado, mercancía marcada. Ríe bimbo, ríe mientras tragas lo que antes habrías considerado pecado.” Cada palabra la hacía estremecer, hundiéndola más en su papel de carne brillante y desechable. El orgasmo seguía creciendo, abrasador, ahogándola en jadeos, pero sin jamás llegar. La voz se ...