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Mamá, ¿por qué estás desnuda? (8)
Fecha: 19/01/2026, Categorías: Incesto Autor: PerseoRelatos, Fuente: TodoRelatos
... toque de ternura, miedo y esperanza. Y mi mano encontró su rostro. Y era tibio. Y mis labios se estamparon contra sus labios. Y nos besamos. Y éramos una marea a punto de embracerse a punta de tormenta. La cama nos encontró a nosotros. Era un puerto más pequeño de lo que jamás podríamos imaginar. Pero cuando uno está a punto de ahogarse, cualquier derrelicto de madera es suficiente. No puedo describir la amalgama de cuerpo y carne que éramos, bastará decir que en algún punto, la espalda de mamá yacía extendida sobre el colchón, y yo encima. Sus piernas se anclaban a mis caderas y mi verga erecta (esta no es una metáfora naval), se encañonaba contra su coño. La miré, no pedí permiso porque, dentro muy dentro, temía que se arrepintiera. Así que arremetí. Mi glande comenzó a hundirse en su vagina. Mamá gritó al primer contacto, como si se resquebrajara. Y la cabeza de mi verga comenzó a hundirse. Me aferré a las sábanas, como a un mástil. Y dejé que mi pene siguiera su curso en su interior. —Ay…. — gimió contra mi piel. Sin atreverse a abrir los ojos para mirar lo que pasaba. Pero no era necesario, sus pies me espoleaban la espalda mientras tanto. Una vez que mi pelvis tocó su pelvis, me tomé el tiempo de mirarla. Se veía ...
... entregada al suplicio. Comencé un meneo de caderas suave. Pero no duró mucho. A los pocos segundos, su boca alcanzó mi piel, y el hambre hizo huella. Grité calladamente, pues la herida, a pesar de no ser mortal, era fatal. Entonces arremetí con más fuerza. Con ímpetu. Sí, ahora sí, en este preciso punto es justo decir que me estaba cogiendo a mamá. La cama rechinaba bajo nuestro peso, y por encima, una batalla sacra donde el amor moría. Su vagina se amoldaba a mi verga de una forma tan dulce que jamás imaginé. La respiración de mamá estaba totalmente despedazada, como si fuera ella quien hacía el esfuerzo y no yo. La obligué a besarme, no es que se negara pero no lo hacía fácil, su rostro se movía frenético buscando un aire que no encontraríamos en ese mar. En algún momento sus dientes volvieron a encontrar mi carne, justo en el momento que el orgasmo la atravesaba como un relámpago. Yo deseaba continuar en ese tormento por el resto de mis días, pero no fue posible. Simplemente, comencé a eyacular sin ninguna clase de control, llenándola con lo que era el mejor orgasmo de mi vida. Nota del autor Bueeenas, esta serie ya ha llegado al capítulo 11 enmi Patreon. Por cierto, terminará en el 12, pero tendrá un pequeño epílogo. Saludos.