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Diario de un Consentidor 201 Phobos y Deimos
Fecha: 23/04/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos
... represiva de la moral… —Discúlpame, prefiero no hablar de esto. —Te equivocas ignorando lo que has sentido, lo sé por propia experiencia, lo estuve negando durante años hasta que lo afronté, tú deberías saberlo, eres psicóloga. —¿Os lo ha contado Diego? ¿Qué más os ha contado de mí? —No te alteres, queríamos saber lo que estábamos comprando a un precio tan elevado. Eres una universitaria de éxito, doctora en psicología, casada, bien situada económica y profesionalmente que no se dedica a esto por dinero, ¿voy bien?, a tu marido le gusta lo que haces y te da carta libre. No sé si me dejo algo. —Os lleváis quince años, como nosotros. —Trece. —Tenéis una rica vida social. —¿Cómo sabes…? —Colaboras con un importante empresario de Madrid como prostituta de alto nivel para ayudarle a cerrar contratos. —añadió Alonso—. Haces algo más que acostarte con los socios de tu jefe, eres buena, eres eficaz… te has labrado un prestigio sin romper el anonimato. Eres una profesional competente en todos los ámbitos. —No debería haberlo contado. —Los negocios son los negocios, vendió muy bien el producto, el precio era elevado y pusimos condiciones. —¿Qué queréis? —Nada —respondió él—, que te relajes, que lo pases bien. No eres como las demás, haces esto por placer. —Por vicio, como nosotros. —Es cierto —matizó él—, cobras por tu trabajo, faltaría más, y creo adivinar que te excita hacerlo, aunque no lo necesitas. Esperaron una respuesta en vano, ...
... ¿qué podía decir? —Queremos a alguien que sienta el sexo como nosotros, una mujer libre, sin prejuicios o que esté dispuesta a liberarse de los que le queden, dispuesta a explorar los límites y traspasarlos; ya lo has hecho, ejerces la prostitución, follas con mujeres, por lo que sabemos has probado las drogas y no le haces ascos. —¿Cómo sabéis eso? —Lo acabas de confirmar. No, sabían algo más. —Incluso has probado los placeres de iniciar a algún jovencito. —prorrumpió Rosalía con apasionada vehemencia. —¡No!, ¿yo?… eso no es… —Vamos, me vas a decir que no es una delicia despertar a la vida adulta a unos angelitos. En un sentido es como dar a luz; piénsalo, nos preñan unos muchachitos y los parimos convertidos en hombres. —Un polvo no te convierte en hombre, querida —murmuró Alonso—, Carmen lo sabe mejor que nadie. —Siempre tan pragmático. Un polvo te despierta de la inocencia, cariño, es el primer paso hacia la madurez. Déjanos seguir creyendo que hacemos una buena obra devorando la virginidad de esos nenes, ¿tengo razón, Carmen? Maldije a Mario, lo maldije cien veces. Si había dudado de las razones que me movieron a tratarle como lo hice después de dejarme a los pies de los caballos ante Diego, acababa de confirmar que carece de escrúpulos a la hora de satisfacer sus deseos, aunque sea a costa de vender lo más íntimo y personal que conoce de mí. Dudaba de que en realidad lo hubiera entendido entonces, cuando se lo confié recién llegados de la ...