1. Diario de un Consentidor 201 Phobos y Deimos


    Fecha: 23/04/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos

    ... casa rural de su amigo Fidel; ¿qué le había transmitido a una mente tan retorcida como la de Diego para que éste, a su vez, le vendiera semejante historia a una pareja de sofisticados pervertidos?
    
    Maldito idiota, nunca tendrá suficiente.
    
    —Dime que no estás disfrutando esta noche como pocas veces en tu vida. —continuó Alonso, ajeno al efecto que me había causado el descubrimiento de una nueva traición.
    
    —No me habéis dicho todavía qué queréis.
    
    —Cuéntame qué has sentido cuando Deimos te estaba lamiendo.
    
    Rechazo.
    
    Al mismo tiempo…
    
    Eran tantas sensaciones, tantas ideas, tantos miedos…. No quería hablar de eso.
    
    —Tómate tu tiempo, ¿más vino? ¿Coca, marihuana?
    
    —De todo un poco.
    
    —¡¿En serio?! —exclamó con fingida sorpresa.
    
    —¡No! —reí, a pesar de todo estaba cómoda— Coca y marihuana lo acepto, y otra copa de vino, por favor.
    
    Qué había sentido, todo se mezclaba, lo que vi y lo que intuí: la mano vencida, entregada a la lengua ávida de Phobos incansable repasando los dedos lacios, la palma, la muñeca, arrancando sensaciones que la hacían tensarse sobre el diván; lo sabía, lo podía saber, mi perra me lo había hecho algunas veces aunque mi percepción era bien distinta a la que Rosalía mostraba en su rostro transfigurado; para mí sólo eran cosquillas, una muestra de cariño de mi mascota; para ella… El movimiento de su brazo cedía terreno y era bien entendido por el perro que iniciaba un recorrido por el brazo hasta llegar a la axila plena de humores, ...
    ... olores y sabores; el giro de cuello para abrirle camino era un gesto de entrega a la lengua larga y gruesa cruzando la mejilla, alcanzando la boca entreabierta. Signos de una hembra entregada.
    
    ¡Cómo puedo pensar esto! Será la coca.
    
    Mis pies. No he sentido lo mismo que siento cuando Mario me los lame, esto ha sido cien veces más fuerte, mil veces, no hay medida. La lengua de Deimos es gruesa, larga, rugosa, potente, consigue separar los dedos con facilidad, los llena de baba, recorre la planta haciéndome temblar, regresa incansable, dispara terminaciones nerviosas cuya existencia desconocía. Ascendió por los tobillos, las piernas, disparó corrientes eléctricas hasta lo más profundo de mi cuerpo, lo sentí subirse a la cama, lo temí y a la vez lo deseé. ¿Cómo pude desear tal aberración? Fue un instante, lo juro. Llegaron los primeros lengüetazos más allá de las rodillas, tuve miedo y grité «¡No!» sin poder contenerme. No a lo desconocido, no a lo que pudiera pasar después. Alonso lo detuvo y pude volver a dedicarme a ella.
    
    Así lo he contado temblando por dentro, no sé si por fuera. Alonso me ha escuchado con la enorme cabeza de Phobos sobre el regazo, acariciándolo cada vez que ha lanzado su larga lengua rosada hacia la verga que descansa en el muslo, a su alcance.
    
    Lo he visto.
    
    Debería sentir asco.
    
    .
    
    .
    
    Revelación
    
    «Las bestias en la noche son más bellas que las criaturas diurnas.
    
    The Company of Wolves. Angela Carter 1979»
    
    Rosalía reposa a mi lado con ...
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