-
Diario de un Consentidor 201 Phobos y Deimos
Fecha: 23/04/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos
... los pies y en las manos calcando la imagen que guardaba en mi mente de Phobos sobre Rosalía; para ser un cincuentón que acababa de correrse en mi rostro respondió muy bien al esfuerzo; no hay mejor viagra que una fantasía hecha realidad. Fue el penúltimo acto de una representación perfectamente estudiada en la que yo no había sido la primera, pero sí la mejor intérprete de todas las que habían optado al papel, según confesaron quienes eran al mismo tiempo autores, directores y primeras figuras. Si aceptaba, podían dar por completado el reparto de la obra. —Queremos volver a verte. —Os habrá contado Diego mi situación, vivo en Madrid, ocasionalmente vengo a Sevilla, le aviso con antelación y es cuando puede concertar citas. —No me has entendido, queremos mantener el contacto contigo fuera del círculo de Diego, tú no eres como las demás. —Pero… —¿Acaso te puso en antecedentes sobre nuestros gustos… especiales? No, ¿verdad? —No. —Lo suponía. Debería habértelo advertido, podría haber sido un desastre, menos mal que eres… —¿Una profesional? Por supuesto, aunque no soporto las mentiras, si hubiera tenido la más mínima sospecha de que lo habíais amañado con Diego para intentar coaccionarme, me habría marchado. —Hemos establecido una sintonía especial fuera de la relación propia de estos casos—dijo Rosalía recién llegada envuelta en una bata—, nos gustaría profundizar esta relación. —No acabo de entender. —Nos hemos conocido en una situación ...
... concreta, no tiene por qué condicionarnos, salvo que tú lo prefieras. —Sigo sin entenderte. —Sexo comprado, prostitución. Te estamos proponiendo otro tipo de relación, o la misma si te motiva, tú decides cuándo y cómo, cuándo estás disponible para ser nuestra invitada de acuerdo a tus obligaciones y cómo, en calidad de prostituta o amiga, según te apetezca en cada ocasión. —Piénsatelo —tomó el turno su marido—, hemos disfrutado de una velada muy gratificante, al menos lo ha sido para nosotros. —Para mí también lo ha sido. —Entonces, ¿qué decides? —No voy a negar que me he sentido muy cómoda en vuestra compañía, en todos los sentidos, por otra parte quiero ser sincera, la relación que mantenéis con los pointer me resulta difícil de aceptar, a pesar de lo que haya podido parecer. —No te pedimos que la compartas, ni siquiera que la aceptes, nos basta con que no te escandalice y seas capaz de convivir con los cuatro, pareces abierta a admitir que una pareja como nosotros mantengamos una relación sana de amor con nuestros compañeros caninos, no te hemos visto… como lo diría… —Asqueada. —intervino ella—, no te has ruborizado, tampoco te has puesto tensa ni has apartado la mirada cuando has visto como me montaba, al contrario, creo que has mostrado interés. —Curiosidad. —maticé. Rosalía sonrió con malicia y me golpeó en el hombro. —Ya me ha contado lo atenta que estabas mientras le hacía la felación a Phobos, de haberlo sabido me habría orientado de cara a la ...