-
Mi primer amor huele a almendras
Fecha: 02/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Nora, Fuente: TodoRelatos
... hasta su pantorrilla, lamiendo y dando pequeños besos a medida que subía con su boca por este. Llegó hasta sus grandes y suaves muslos. Eran como malvaviscos con varias pecas y del tamaño de su cabeza. Empezó a besarlos apasionadamente y les dio una ligera mordida que provocó un fuerte gemido por parte de ella. Continuó con su ataque lujurioso dejando pequeñas marcas por todos ellos. El olor que provenía de su vagina empezaba a impregnar sus fosas nasales. Aquel olor era como una droga intoxicante que aumentaba el hambre sexual dentro de él. El empezó a quitar sus bragas de encaje. Estás estaban empapadas, hilos de su fluido vaginal goteaban de estas. Su vulva quedó completamente frente a él. Labios simétricos, jugosos y chorreantes. Se dejó llevar por su hambre voraz y pasó su lengua de punta a punta. Saboreando cada parte de ella como si se tratara del manjar más exquisito que hubiera probado en su vida. La respiración de Beatrice se hizo más pesada a medida que Andrés recorría con su lengua la superficie de su vagina. Las feromonas invadían su sistema nervioso que lo incitaba a ir más profundo. A seguir devorándola. Beatrice soltó un fuerte gemido cuando su hombre metió su lengua dentro de su raja. Sus movimientos eran rítmicos, llegando a todos los lugares que su lengua le permitiera. Iba profundo para luego salir, masajear su clítoris y luego nuevamente ir dentro. Esta lo tomó de la cabeza, apretandola contra su vagina obligándolo a ir hasta lo más ...
... profundo que su rostro le permitía. Este aumento la velocidad e intensidad de sus movimientos provocando un fuerte y húmedo orgasmo que vino acompañado de un largo y lastimero gemido. Beatrice tenía la respiración bastante agitada, miraba hacía el techo mientras intentaba recuperar el aliento. Cuando sintió una ligera punzada en la entrada de su vagina. Miro hacía su sobrino y vio como este raspaba la punta de su verga contra su vagina. — Dios mio, no fue solo en altura en lo que creciste~ —sus pupilas estaban dilatadas, observando con anhelo la hombría de Andrés. Este sonrió y metió lentamente su pene. Abriéndose paso a través de sus paredes vaginales, llenándola por completo. Beatrice hacía una expresión obscena a medida que su pene entraba más y más. Estaba sorprendida de cómo podía sentirla en el fondo de ella. No parecía detenerse. Gemía sin pudor hasta que llegó al fondo lo que le hizo hacer una mueca de placer. Andrés se regocijaba mientras sentía como su polla era abrazada por el interior de Beatrice. Aquel sitio era caliente, húmedo y acogedor. Quería quedarse ahí. Empezó a mover sus caderas lentamente, sin sacarlo completamente y luego volvía hasta el fondo. Estaban en posición de misionero. Beatrice intentaba hacerse la fuerte pero cada vez que la metía hasta el fondo sus ojos se ponían en blanco acompañados de un gemido ahogado. Puso sus manos en la espalda de Andrés, enterrando las uñas en cada arremetida lo que a su vez era un detonante para que Andrés ...