1. Carita de ángel. Capítulo 1


    Fecha: 12/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: cristinar, Fuente: RelatosEróticos

    ... sorpresa cuando se diera cuenta de que se sacó la lotería. Siempre había sido obvio en su deseo hacia mi carne, pero nunca había hecho algo concreto para demostrarlo. Solo un “qué linda estás hoy” en algunos de los viajes en donde me llevaba a visitar a unos de mis chongos de turno. Si mis otros pretendientes se enteraran de lo poco que hizo para que yo decidiera estar con él se sentirían muy decepcionados.
    
    Me tocó el timbre. Abrí la puerta, apenas, quedándome detrás de ella para que ningún vecino que anduviera por ahí casualmente me viera. Ramiro entró. Se quedó mirándome boquiabierto. Yo sonreí como una nena traviesa. Quise cerrar la puerta, pero alguien ejerció una fuerza opuesta desde el otro lado. Empujaron más fuerte, y entonces entró otro tipo. Un tipo al que no conocía. Mucho más grande que Ramiro. Pelo canoso, petiso, fuerte aunque no musculoso.
    
    —¿Y este caramelito? —dijo el tipo, cerrando la puerta a su espalda.
    
    Me cubrí las tetas. Miré a Ramiro.
    
    —Perdoná, no me había dado cuenta de que me llamabas para eso. Soy un boludo —dijo mi vecino.
    
    —¿Y él quién es? —pregunté, acurrucándome contra la pared.
    
    —Es un amigo, y sabe más de termotanques que yo, por eso lo traje —miró a su amigo—. ¿Por qué no nos dejás, Rubén? —le dijo, guiñándole el ojo.
    
    —Pero si la nena puede jugar con los dos —dijo Rubén.
    
    Se me acercó. Me acarició la cara. Sentí escalofrío. Miré a Ramiro. La cara de desaprobación que había puesto en principio se fue transformando en una ...
    ... de expectación. Descrucé los brazos. Mis tetas quedaron desprotegidas, a la vista de mi vecino y del cuarentón que acababa de conocer.
    
    —¿Segura que querés hacerlo? —preguntó Ramiro, demostrando más caballerosidad que la mayoría de los hombres con los que estuve.
    
    Claro que quería hacerlo. Estaba en tetas frente a ellos y mi conchita pedía a gritos que le entierren un instrumento duro y caliente en ese mismo instante. El hombre canoso me asustaba, pero la situación imprevista alimentaba mi morbo.
    
    —Claro que quiere —dijo Rubén, respondiendo por mí—. ¿No ves cómo está la nena?
    
    Se corrió a un lado, para que Ramiro me viera bien de cuerpo entero. Me gustaba que me dijera nena. Asentí a Ramiro. Él pareció profundamente decepcionado, incluso algo enojado. Seguramente estaba pensando que la mujer que tanto le gustaba era una puta. Todo un mundo imaginario en el que habitaba una versión idealizada de mí se destrozó en mil pedazos. Pero igual se acercó.
    
    Los llevé a mi cuarto. Rubén me magreaba el culo de manera obscena. Lo había conocido hacía dos minutos y ya me lo iba a coger. Ese era un nuevo récord. Me acosté boca arriba. Ellos deliberaron, murmurando durante algunos segundos. Seguramente estaban decidiendo la manera en la que me cogerían. Mirá lo que conseguiste Joaquín. Me dejaste tan caliente que me estoy entregando con una facilidad escandalosa a ese tipo que ni siquiera me atraía.
    
    Rubén empezó a besarme los muslos, y después subió hasta el ombligo y las tetas. ...
«12...6789»