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El círculo. Cap.32. La elección por el escaño
Fecha: 23/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... ella. Se giró lentamente y apoyó la frente contra su pecho. No era un abrazo de amor, sino un refugio momentáneo de todo lo que ya no quería ser. —No voy a votar —dijo, casi como una decisión final—. Pero hoy... algo votó por mí. Y en la televisión, como si todo fuera parte del mismo guión torcido, César Serrano seguía saludando, con una sonrisa perfecta, como si el mundo no supiera que, en ese momento, una mujer dejaba de pertenecer al suyo. _- La oficina principal del war room olía a humedad artificial. Aire acondicionado forzado, carpetas viejas, café recalentado. Afuera, el bullicio era constante: teclados, llamadas, gritos contenidos, risas nerviosas. Pero adentro, con la puerta cerrada, había un silencio frágil que Abril Bardujan necesitaba como un oxígeno privado. Eran casi las seis de la tarde. En media hora, los medios podrían liberar las encuestas de salida. Las verdaderas. No los rumores, no las tendencias manipuladas. Lo que ya se sabía, aunque nadie lo dijera en voz alta. Ella vestía sobria, como todo el día. Pantalón oscuro, blusa cerrada, sin logos de partido, sin los colores de la alianza. El único adorno: una pulsera tejida por su hermana, una promesa de protección que ya no sabía si funcionaba. Se veía discreta, sí. Pero no podía disimular del todo su cuerpo. Las cámaras sabían eso. También los estrategas. Sabían que Abril no solo era la candidata más joven, sino la más atractiva. Y aunque a veces eso le abría puertas, otras veces ...
... la dejaba fuera de las salas donde se hablaba en serio. Ahora estaba sola. Necesitaba estarlo. Tomó su botella de vidrio, la que siempre llevaba consigo, y bebió agua en tragos largos. Sentía la boca seca, como si cada célula de su cuerpo estuviera pidiéndole calma.Hidrátate, le decía siempre Damián en los días tensos, en las giras, en las madrugadas de cierre.Nada de azúcar. Nada de cafeína. Que el cuerpo y la mente estén limpios para resistir. Cerró los ojos. El estómago se le apretaba como si algo dentro de ella supiera lo que venía. Su equipo —leal, entusiasta, jóvenes capaces, algunos incluso brillantes— le acababa de mostrar los datos de las encuestas que mandaron levantar ese mismo día. Tenía una ventaja de cinco puntos. Cinco puntos. Suficiente para ganar. Suficiente para perder. No confiaba en nada. Ni en los partidos que la arroparon con sonrisas interesadas. Ni en los funcionarios electorales que la saludaban demasiado cordial. Ni en los mensajes de aliento que no decían nada real. Ni en su propia capacidad para soportar el peso que ese momento traía consigo. Nadie nunca le habló de esto. Nadie le dijo que cuando estás a punto de cambiar tu vida, lo último que sientes es fuerza. Lo que sientes es una especie de fiebre tibia, un temblor bajo la piel, una duda tan honda que parece que el cuerpo te va a fallar. Recordó otra noche. Otra elección. Puebla. Ella no era la candidata entonces. Era la operadora joven, la promesa en ascenso, ...