1. Enfadado con mi madre, hicimos las paces follando


    Fecha: 08/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... sus consejos, introduje mi polla en su coñito y comencé a masajearle las tetas desde atrás.
    
    —Muy bien cariño, así. Caliéntame un poco para que se vaya abriendo.
    
    Con la otra mano la adelanté al clítoris y recibió entusiasmado mis caricias. Y se activó gimiendo y contorneándose.
    
    —Mmm sí... Métemela de nuevo por detrás.
    
    Ya me lancé a tumba abierta a perforar su culo. Cuando vi entrar la cabeza de la polla empujé hasta meter un cuarto de polla. Con ella dentro, comenzó a agitar su culo a derecha e izquierda, arriba y abajo, apretando fuerte mi polla entre sus nalgas, en un movimiento circular que me arrastraba al precipicio. Una particular danza del vientre en la que sentí que ella succionaba, apretando el culo, provocando un efecto succión que le abrió el esfínter y facilitó la entrada hasta la mitad de mi polla.
    
    —Joder mamá, eres la hostia...
    
    —Empuja más. No te distraigas.
    
    Entraba y salía sin freno, mi grado de excitación me tenía fuera de mí. Y ella dominaba la situación con maestría y sensualidad, controlando el dolor y disfrutando del placer dominador de verme entregado a ella.
    
    —Fóllame de nuevo por delante, me duele un poco.
    
    Volví a metérsela por su coñito y casi me dejé llevar. Quizás viendo que me emocionaba demasiado, me pidió que volviera a intentarlo por el culo. Esta vez entró fácilmente hasta la mitad, sin apenas molestia.
    
    —Vamos, rómpeme ya cabrón —me gritó, excitada, con la respiración más y más fuerte cada vez.
    
    La cogí de nuevo ...
    ... por la cintura con una mano y comencé una cabalgada de yegua como si estuviera en un rodeo asido con una mano a las riendas y aunque no fui capaz de meterla entera, faltó muy poco. La excitación de estar enculando a mi madre, y las carreras que llevaba intercalando agujeros, hizo que jadeara como un animal, hasta que con el último espasmo, caí rendido y llené de lechecita su culo.
    
    —Mmm que bien Javi, ¿Te ha gustado?
    
    Yo no podía ni hablar. No dije nada en un par de minutos hasta que con la voz entrecortada me confesé.
    
    —Era mi primera vez por detrás y me he sentido un novato. Sé que lo has hecho por mí.
    
    —Me alegro de haberte podido regalar esa ilusión. Ahora, vamos a la cama, tengo frío.
    
    En el camarote, nos acostamos y se acurrucó contra mí, con la cabeza en mi pecho y el cabello húmedo aún. Se quedó dormido encima de mí, con una pierna cruzada sobre mi cintura y su rostro hundido en mi pecho. Olía a sal, a noche de sexo y a una felicidad serena que no buscaba justificar nada.
    
    A mí me costó conciliar el sueño, había llegado a un punto de libertad sexual con mi madre tan impresionante que me sentí orgulloso de mí y de ella.
    
    Amaneció una mañana espléndida. El mar, completamente en calma, era una lámina azulada que reflejaba los primeros resplandores del día. El barco flotaba plácido, mecido apenas por la respiración del mar, anclado lejos de la costa y más lejos aún de miradas y cotilleos que pudieran pensar los demás.
    
    Ella despertó sin sobresaltos, como si ...