1. Enfadado con mi madre, hicimos las paces follando


    Fecha: 08/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... en un descuido.
    
    Al entrar nos encontramos a sus amigas, todas muy arregladas pero ninguna del nivel de mi madre. Las tres se acercaron a saludarnos con miradas curiosas.
    
    —Así que tú eres Javier, el hijo inglés… —dijo una, con una copa en la mano y una sonrisa traviesa.
    
    —Nos lo habías escondido —añadió otra, sin ningún recato, mientras me daba un vistazo descarado —. Me lo pido para un baile.
    
    —Ahora entiendo por qué te has arreglado tanto Marta. ¡Menuda pareja!
    
    Mi madre rió, divertida pero con un leve sonrojo.
    
    —Sois unas gamberras —dijo—. No les hagas caso Javi.
    
    Aunque no me sentí incómodo, la noche poco a poco nos fue separando. La fiesta en el Club Náutico bullía con la energía de una noche mediterránea en su esplendor: risas, copas que tintineaban, música latina que invitaba a mover la cintura y luces suaves que daban al aire una textura mágica.
    
    Yo me acerqué al grupo de mis amigos que había saludado ayer en La Noite. Entre ellos, estaba Luisa, la chica con la que coincidí anoche. En uno de los movimientos por la terraza, llegó mi madre con sus amigas y las presenté a mi grupo. Cuando se marcharon, tuve que responder a algunas bromas acerca de lo buena y divertida que estaba mi madre este año.
    
    Charlábamos animadamente, recordando fiestas pasadas, y poco a poco Luisa iba acortando las distancias, tocándonos e inclinándose más de lo necesario sobre mí al hablar. Me daba la sensación que estaba buscando un polvo.
    
    Entonces, sentí su mirada. Marta ...
    ... estaba de pie a unos metros, como una estatua de seda, con la copa en la mano y una expresión que no supe descifrar del todo. Caminó hacia nosotros despacio, felina, sin perderme de vista. Sus amigas la miraban de reojo, entre sorprendidas y divertidas.
    
    —¿Lo pasas bien cariño? —preguntó con dulzura, aunque con un tono de despechada más que de madre—. ¿Me la presentas?
    
    —Claro. Luisa —señalé a ella—. Ella es Marta....mi madre —añadí sonriendo.
    
    —Encantada —dijo Luisa agobiada—, voy a buscar una copa. Nos vemos luego.
    
    Mi madre se acercó a apenas unos centímetros.
    
    —Tienes éxito —dijo, tratando de marcar territorio.
    
    —Es genético por vía materna —respondí riendo.
    
    Ella bebió un sorbo de su copa, luego me miró con esos ojos que no necesitaban palabras para expresar lo que sentían.
    
    —Yo no pretendo competir con nadie —dijo finalmente—, pero me apetecía bailar contigo, me lo habías prometido.
    
    Dejamos las copas en una mesa y nos dirigimos hacia la pista de baile. Tras iniciar unos pasos al ritmo de canciones de los 80s, la música cambió de ritmo, las canciones lentas empezaban a sonar y la pista comenzó a vaciarse de jóvenes y llenarse de parejas más adultas.
    
    Me acerqué con naturalidad, la rodeé con un brazo y ella apoyó su mano en mi hombro. Su otra mano, cálida, buscó la mía. Y comenzamos a movernos, despacio, como si lo hubiéramos hecho mil veces.
    
    Sentía el latido de su cuerpo bajo su ajustado vestido, su perfume se mezclaba con el aroma salado que traía ...
«12...789...19»