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DISCIPLINA. LA SEÑORA EULALIA. CAP1
Fecha: 10/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: scatgummi, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... sobresalía por el asiento. Sus guantes de goma se dirigieron a su culo y abrieron sus nalgas con sus manos enguantadas por detrás de su espalda, y me mostró un enorme agujero negro, era su ano. "Ahora quiero que metas la lengua dentro y supliques perdón". Yo, asustado, me acerqué. Acerqué la cara a su culo, abierto por sus guantes de goma, y al acercar mi rostro, olí un fuerte hedor a heces. Obedecí. Algo en mi interior sabía que la pertenencia y que la obedecería. Acerqué mi lengua a su culo y comencé a suplicar perdón por el trato que le había dado. Ella, a la vez, me recriminaba, diciendo que quería sentir la lengua dentro de su culo. Hice un esfuerzo y metí la lengua en su agujero negro, que sabía fatal y olía muy fuerte. Comencé a lamer mientras suplicaba que me perdonase. Ella continuaba abriendo sus nalgas con sus guantes de goma mientras ella ordenaba que quería sentir la lengua más profunda. Obedecí e introduje mi lengua hasta el fondo mientras lamía restos de su caca en su culo, y ella jadeaba y me decía: "Buen chico". Yo pedía perdón y lamía aquel culo de la vieja señora Eulalia. Aquel día me humilló y supe que ahora la pertenecería para siempre, me había doblegado. "Desde ahora vas a obedecerme siempre y me respetaras", me indicaba mientras yo lamía su culo. Indicaba que sí, señora, con una voz inaudible, con mi lengua dentro de su culo, saboreando su ano. El día siguiente, mi madre estaba en casa. Mi madre y ...
... la señora Eulalia tomaron café como de costumbre. Entré en el salón y saludé primero a la señora Eulalia con una educación exquisita, un "buenos días, señora Eulalia" que sonó incluso a mis propios oídos como una plegaria. Mi madre aprobó mi comportamiento con su mirada, una sonrisa de alivio en sus labios. La señora Eulalia me miraba orgullosa, y vio el cambio de mi trato hacia ella; era educado, respetuoso, sumiso. Mi madre se levantó para preparar más café, y fue cuando la señora Eulalia se acercó a mí y me dijo al oído, con su voz baja y autoritaria: "Esta tarde vas a venir a mi casa. Vas a obedecerme. Necesito que vayas a la compra y realices tareas de mi casa. Pórtate bien y obedéceme, y quizás te deje lamer mi coño… sino agarraré la sandalia”. Yo asentí, y desde ese día fui su más fiel devoto, su esclavo. La obedecería en todo, ella era mi dueña, había aprendido a respetarla. En el próximo capítulo les contaré cómo todo no fue tan fácil. El castigo que les he contado hoy fue solo una introducción. Debido a un gran error mío, os seguro que aquel castigo fue un infierno, aquel día me azotó de una forma que siempre recordaré, me hizo vivir una pesadilla azotándome, pero lo descubrirán en el siguiente y último capítulo. Comprenderán por qué soy masoquista hoy en día y amo el dolor, viví un verdadero infierno de manos de la vieja señora Eulalia. Continúa en capítulo 2 Para cualquier comentario: scatgummi@yahoo.com