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la vieja psicopata sádica
Fecha: 02/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: scatgummi, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... respirar . "Traga", ordenó, y volvió a meter su mano en la olla. Esta vez, empujó dos o tres trozos, llenando mi boca hasta que mis mejillas se abultaron. Su dedo enguantado, duro y sin piedad, presionaba los trozos contra mi paladar, obligándome hacia atrás. La asfixia era real, un pánico ciego que se apoderaba de mí. Tragaba con dificultad, sentía los pedazos resbalosos bajar por mi garganta, un bolo humillante de mi verdura más odiada. No me daba tregua. Metía más y más cachos con sus dedos enguantados, llenando mi boca tan rápido como yo podía tragar. "Lámelo bien", siseó, y metió su dedo índice, cubierto de esa goma rancia y de los restos de mi propia saliva, en mi lengua. Lo lamí con sumisión, sintiendo la textura áspera y el sabor nauseabundo, mientras ella llenaba mi boca de nuevo. El proceso fue interminable. Cada bocado era una agonía. La combinación del sabor que odiaba, el olor de sus guantes, la presión de la pinza en mi nariz y la dureza de sus dedos empujando en mi boca era abrumadora. A veces, me daba pequeños golpecitos en la garganta con su dedo para hacerme tragar más rápido. Otras, simplemente esperaba, mirándome con aquellos ojos feroces mientras luchaba por no ahogarme. Poco a poco, tuve que tragar toda la coliflor de la cazuela. Cuando el último trozo desapareció en mi garganta, me sentía vacío, sucio y completamente vencido. Me había obligado a consumir mi propio castigo, a tragar mi humillación hasta la última hebra. Ella retiró la pinza de ...
... mi nariz y una bocanada de aire entró en mis pulmones, pero no sentí alivio. Solo el sabor persistente de la derrota. La vieja chiflada rio, un sonido que resonó en la habitación. Riéndose, me preguntó: "¿Te ha gustado tu comida?". Negué con la cabeza, un gesto débil y desafiante. Ella acercó su mano enguantada a mi cara y, con una falsa voz condescendiente llena de perversidad, me acarició la mejilla con el dorso de su guante de goma. "Pobrecito, no le ha gustado". Aparté la nariz al oler su guante, que olía fatal, y fue entonces cuando averigüé su secreto. Todos tenemos secretos ocultos, pero el de ella era que era una vieja chiflada psicópata, una amante de causar dolor a los demás aunque pareciera una vieja respetable. Puso su guante de goma, su dedo índice, bajo mi nariz para que lo oliera bien. Olfateé a cañerías fecales, a un perfume de suciedad antigua. "Me encanta la escatología, la coprofilia... llámalo como quieras... jugar con la mierda", me confesó con una voz tranquila. "Me encanta defecar y que alguien se la trague. Meter mis guantes en mi culo, limpiarme con mis guantes el culo “. Ahora descubrí el aspecto y porque olían tan mal. Se levantó lentamente, y con sus ojos clavados en los míos, metió su dedo de goma directamente dentro de su culo. Lo sacó lentamente, y vi, pegado a la yema del guante, un trozo oscuro y pegajoso de su caca. Metió ese dedo sucio en mi boca. "Límpialo ", ordenó. Lo lamí, y mi lengua tocó la masa fecal. Era asqueroso, un sabor a ...