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Cogí con mi novia, su madre y sus hermanas (Capítulo 7)
Fecha: 30/10/2020, Categorías: Gays Autor: felodel2005, Fuente: CuentoRelatos
... contenerme. Había pensado quedarme esperando a que llegara Majo, pero viendo el esfuerzo que me estaba costando evitar excitarme con esta madura en corpiño frente a mi decidí que lo mejor era irme. Me puse de pie para despedirme e inmediatamente ella me preguntó, “¿no te vas a esperar a que llegue Majo? ¿te vas a ir con el pantalón mojado?... si querés lo metemos en la secadora unos 15 minutos”. No tenía tiempo para dudar, así que acepté, pero le pedí que me alcanzara una toalla para taparme con esta. “No es necesario, no hay nada que no haya visto”, contestó la sensual madre de mi novia. Ahora si estaba en verdaderos problemas, sin el pantalón se daría cuenta sin mayor esfuerzo de mi estado; lo peor es que cada minuto que pasaba me sentía más caliente a pesar de no haber visto nada diferente a esta tremenda veterana en sostén. De todos modos, me los quité y asumí el reto de poner mi atención en cualquier otra cosa. En un comienzo lograba distraerme, le hablaba a la madre de Majo de lo estresante que estaba siendo el trabajo desde que habíamos vuelto de vacaciones. Y funcionaba, me concentraba tanto en recordar todos los detalles que me generaban estrés en el trabajo que hasta había perdido todo el interés por mirarla. Era casi un monólogo, ella se limitaba a responder con monosílabos o asintiendo con la cabeza a casi todo lo que le contaba. Poco a poco me fui quedando sin tema de conversación, por segundos se hacían unos silencios muy tensos. Tenía que pensar ...
... rápidamente en el siguiente tema para hablar con esta señora. Y así estuve por aproximadamente 15 minutos, después se me hizo cada vez más difícil no centrar mi mirada en ella; ni qué decir de lo complejo que me estaba resultando pensar en nuevos temas de conversación. La miraba, cada vez que se hacía silencio, ella llevaba constantemente el cigarro a su boca y luego soltaba rápidamente el humo, como con desprecio, o quizás mejor, prepotencia. Ocasionalmente bajaba su cabeza mirando hacia sus senos mientras se enredaba un mechón a la altura de su hombro derecho.Desesperadamente escarbaba en mi cabeza buscando un nuevo tema del cual hablar con Mariajosé, pero ahora sí. ¡Ahora sí que estaba en un lío! Cada silencio era una tortura; a tal punto que, en un momento, cuando justo yo estaba contándole algo, tuve que cortar, interrumpirme a mí mismo para excusarme e ir al baño. Y encendí la luz del baño, y sí, me vi, ¡estaba durísimo! Me eché un poco de agua en la cara, busqué poner mi mente en blanco; me era muy difícil conseguirlo. Permanecí un par de minutos allí buscando tranquilizarme. Mi plan era salir del baño y dirigirme directo a donde estaba la secadora y tomar mi pantalón. Abrí la puerta del baño y fui a la sala, cuando llegué ella estaba allí sentada mirando hacia el lugar de dónde yo venía. Le dije que iría por mis pantalones, ella se paró. “Dale, te acompaño”. Se levantó, se adelantó a mi paso; así que ahora yo iba tras ella, me volvía loco verla caminar. Pero todo ...