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Entregó el “marrón” por amor a su marido y… le rompieron el culo por placer
Fecha: 04/01/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... sabe cuánto “calza” el hombre, está preparada, aguanta, disfruta y colabora, levanta las caderas, retrocede cuando él empuja, ofrecerse más aún al macho dominante. Los dos en la medida de sus posibilidades disfrutan el acto, casi al límite de su resistencia Helena llega al agónico orgasmo, aguanta todo el pedazo que se mueve muy suave, esperando que termine de gozarlo para retomar el ritmo y dejar en ella otra dosis del preciado esperma que la sorprende haciéndola gozar a su contacto y estertor del último chorro. Esta vez llegó al orgasmo tan temido, dos veces La ducha y el bidé no borran las huellas de la brutal cogida, vuelve a casa irritada y dolorida. Da a Walter la buena nueva del empleo. Después de cenar, él quiere sexo, ella solo dormir... Walter recuperó la autoestima, revalorizado en lo personal tiene su correlato en el terreno sexual, más activo, nuevos bríos hacen pronto de él un hombre nuevo, bueno sin exagerar tampoco, el mismo de antes tan solo. Verlo así justifica dejarse coger por el jefe, que por otra parte no lo hace nada mal y bien sabe manejar el privilegiado “objeto” que lleva entre sus piernas, para gusto y disgusto de Helena. Antes nada y ahora tanto, su cambio fue sin término medio, ahora que tiene sexo seguido en casa viene a sumarse a la faceta de sexópata que exhibe Alejo, insaciable a la hora de ir a la cama, la está haciendo de goma (en sentido literal y vulgar es cuando le da “máquina” mucho y en todas las formas que el deseo ...
... pinte). Alejo la puso a dieta: mamona de semen y morcilla en ración doble que cumple como mínimo dos veces en la semana, pero hubo de tres y excepcionalmente casi cinco días. Piensa: -¡Qué puta suerte y no poder contarlo a ninguna amiga para hacerlas morir de envidia!, bueno no tanto pues también hay que tener buen lomo para aguantarse a este gran cogedor. Durante el devenir de esta relación el jefe había acondicionado, en los altos de la oficina una habitación adecuada para los encuentros, en las horas que habían llamado “el recreo sexual”. En uno de los encuentros Alejo se apareció con un sugestivo obsequio. —¡para los dos! —dijo sonriendo. Al abrirlo apareció a los ojos de Helena un par de consoladores, uno de buen tamaño (casi tan gordo como el de él), después de las bromas ella no tuvo mejor idea que tomar el más pequeño y simular una penetración: —¿Cómo me queda? —Bien, pero ese no es para tu cuevita sino para iniciarte en la doble penetración. Mitad en broma, mitad en serio Alejo la fue llevando con discreción y disimulo hasta hacer la rima necesaria: “El de verdad por delante y el pequeño por el culo”. Con el correr de los días este juego llegó a formar parte de la rutina sexual, las molestias y dolores iniciales fueron alcanzando niveles de disfrute en ocasiones. Ella sentía un temor casi reverencial ante la menor insinuación de él por hacerle el culito, como forma de practicar fue convenciendo a su pareja de tener sexo anal, que se lo hiciera su maridito ...