1. Entregó el “marrón” por amor a su marido y… le rompieron el culo por placer


    Fecha: 04/01/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    ... puede bajarle la excitación y el deseo exacerbado por haberle desvirgado el culito (no del todo mentira). El hombre está hecho un macho bronco, unmustang insaciable, viendo como sigue excitado aún deberá mamarlo dos veces para calmarlo, una dándose un baño de asiento, sentada en el bidé, la otra fue en el lecho.
    
    En la mañana siente latir los rastros del desvirgue anal, Walter se lo busca, se niega, rehúye espantada, arguye una excusa de ocasión.
    
    De ahí en más hubo un período de espera y luego Alejo volvió a la carga con el apremio por gozarla por detrás. Al menos dos veces por semana, recibe la enema de carne en barra, siempre sufre la penetración, pero como el cuerpo se acostumbra a todo ella considera que también lo hará.
    
    El relato precedente me fue confiado por Helena, amiga personal, le ofrecí mi oreja para escuchar sus cuitas, esas cosas que solo se puede confiar a un amigo. Ella me considera (yo igual) como su amigo, buen amigo agregaría, y después de un relato tan picante nos fuimos poniendo a tono con el desarrollo del relato y como no podía ser de otro modo terminamos en la cama. Lo pasamos bien, pudo sacarse este secreto que la agobiaba moral y físicamente.
    
    Esta es la historia de una mujer presa en su propia telaraña por amor a su marido, ultrajada y vejada por este sexópata, terminó por disfrutarlo. En la cama mostramos la otra faceta, podemos someter o entregarnos al otro sin límites, el sexo es la excusa para dejar fluir el otro ...
    ... yo que nos acompaña en las sombras.
    
    Puedo dar fe del relato, tiene todo agrandado. La tengo gordota, cosa que hizo desistir a alguna de entregarme “el marrón” (ano), pero Helena demuestra la veracidad de sus dichos, se lo aguantó como la mejor de las putas, como si nada, hasta con orgasmos.
    
    Luego de tranquilizar su espíritu Helena se consiguió otro empleo y dejó la doble vida, cambió sin demasiada bulla para no despertar sospechas. En estos casos siempre lo mejor es que el marido siga ajeno a todo.
    
    Mientras producía el cambio fui su paño de lágrimas y consuelo de cama, como para evitarle el síndrome de abstinencia anal.
    
    Escribí esta historia a instancias de esta buena mujer, para alertar a las que estén por emprender este camino, los nombres son ficticios, los hechos totalmente verídicos. Gracias, y suerte.
    
    El que quiera “celeste” que le cueste dice el viejo refrán, la Helena de la historia entregó “el marrón”, el objeto preferido de los hombres al verla contonearse en su cadencioso andar, al jefe le costó conseguirlo, a ella un buen dolor, pero terminó gustando que le hagan sexo anal.
    
    Seguramente hay muchas Helenas que transitaron circunstancias similares, me gustaría conocer tu experiencia personal y compartirlas.
    
    Estoy en Argentina, estoy esperándote para platicar del tema, solo tienes que animarte, te estoy esperando en[email protected]
    
    El lobo feroz no se comió a la caperucita del cuento, se dejó seducir por ella…
    
    Lobo Feroz 
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