1. Entregó el “marrón” por amor a su marido y… le rompieron el culo por placer


    Fecha: 04/01/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    ... para experimentar lo qué se siente ser sodomizada, como lo tiene más fino no será demasiado traumático.
    
    Walter se sentía en la gloria, como tocar el cielo con las manos, el muy tonto creyó que hacerla por detrás había sido objeto de su fuerza de seducción. ¡Nunca más lejos de la realidad! sino que era ella que la maneja los hilos de la marioneta. Las veces que experimentó el sexo anal con Walter no fue tan doloroso como había fabulado, con las repeticiones aprendía de sus propias experiencias, posiciones y sobre todo a conocerse y relajar la zona hasta llegar a disfrutarlo alguna vez.
    
    Cuando Alejo se cansó de hacerle el ano con el consolador y se propuso un par de veces hasta que al fin accedió, lo entrega con temor, un gel especial para relación anal ayudará. Le unta y dilata el esfínter, el glande espera el momento para mandarse, la distrae con caricias y mimos, una fuerte palmada en una nalga la desconcentra y pierde.
    
    Gritó, dientes marcados en la almohada para mitigar el dolor, la cabeza adentro, notable diferencia con el artificial y el de Walter, firme avance, quejidos y lágrimas, trata de relajarse. Más se queja, más se excita él, volcó sobre ella con todo el cuerpo, forzando a recibir todo el miembro, más duro que nunca. Pausa reparadora, detuvo los movimientos, la esperó, con semejante pedazo dentro aún sin moverse es toda una hazaña soportarlo.
    
    La mantiene ensartada, firme apoyo pélvico contra sus nalgas, sintió esas manos y dedos hábiles dentro de la ...
    ... conchita y el clítoris, por un momento se dejó conducir por los dedos inquietos jugando a distraerla dentro de la cueva.
    
    Excitado, entra y sale, con ritmo y potencia creciente, traspasada por la carne, delira y grita, fuera de sí:
    
    —¡Animal, me rompes el culo!, date el gusto hijo de puta, ¡rómpeme! —bronca y dolor en el insulto.
    
    —Sí mamita, ¡ya voy! —disfruta como nunca, cree que goza, empuja más.
    
    Cree que la hembra caliente pide más acción. Helena estaba descargando dolor y bronca, vejada, aguanta la feroz culeada, sacudida hasta lo profundo. Alejo resopla como fiera, la llena de leche. El semen caliente brota del arma mortal. Retira la pija del estuche anal, sale tan dura como entró, duele y produce alivio. No puede verse, el sí, pero lo intuye, el esfínter anal dilatado al máximo de su elasticidad, permanece un tiempo así para regocijo del macho triunfante. Con una crema analgésica sanarán los pequeños desgarros producidos y el dolor al defecar solo durará un día, dos a lo sumo, y recordará dedicarle una buena puteada por haberle roto el culo.
    
    Él se siente como Tarzán luego de vencer al león, dar ese grito triunfal, propalar el mensaje a todo el mundo. Ella tan solo hacer un momento de silencio por haber perdido hasta el respeto por sí misma por haberse dejado hacer sodomizar por un miembro ¡grande como la de un burro!
    
    Corrió al bidé, prolonga el baño de asiento, atenúa el dolor. Cuando regresa a la cama le higienizar la verga a “su” hombre, pero ni así ...
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