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La danza del deseo
Fecha: 20/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Gargola, Fuente: CuentoRelatos
... incorpora y tumba a su amado en la cama, ensambla su coño en la boca de Guillermo, y del mismo modo, se pone a la altura de su polla para engullirla, acoplándose en un perfecto sesenta y nueve. Sus flujos resbalan directamente en la boca de Guillermo, mientras Irene repasa con su lengua cada centímetro de la polla de su amado, deleitándose y excitándose cada vez más hasta que abraza el anhelante momento en el que su maduro amante la penetre y la rompa por dentro. Piensa por un momento que podría estar ovulando y le pregunta si tiene condones, obteniendo una respuesta negativa, pero ella está demasiado excitada para ser sensata, de hecho, hace meses que la sensatez ha desaparecido de su vida, a pesar de ello, le pide que no eyacule en su interior. Guillermo la recuesta de nuevo y se coloca encima intentando ser delicado. Ha llegado el momento, piensa Irene, se apodera del miembro para acompañarlo a su abertura y posa el glande en la raja sintiendo el placer de la cercanía de los dos sexos. Guillermo presiona despacio y el glande se hunde en su cavidad y se oye un pequeño gemido de dolor mitigado por las tiernas palabras de su amado en el oído. Poco a poco nota como la polla la va abriendo en canal y piensa que la va a desgarrar, pero no quiere que se detenga, y su humedad ayuda a que desaparezca por completo la verga en su interior. Después inicia un movimiento repetitivo de menos a más y ella empieza a gozar de la cópula. Tanto el ritmo como los jadeos son ...
... constantes y cada vez más rápidos. Ella retuerce y contorsiona sus caderas, a la par que siente su hombría como la llena por completo, y en pocos minutos el orgasmo de Irene invade su ser transitando por cada una de sus terminaciones nerviosas, mientras sus jadeos se intensifican. Los espasmos de su coño llevan a Guillermo a no poder contenerse y extrae el miembro de su interior para eyacular sobre ella, al tiempo que el semen golpea su pecho y se estrella en su cuello una y otra vez con virulencia hasta que poco a poco remiten los latigazos y Guillermo se deja caer encima de Irene. Ambos amantes están henchidos de gozo. El sueño de Irene se ha materializado e incluso ha sido mejor de lo que esperaba, y sonríe satisfecha. Guillermo le limpia con pañuelos de papel todo el semen que ha desparramado por su bello cuerpo. Después la llena de besos y sus manos inician un recorrido por su anatomía, dibujando sus contornos como tantas veces ha pensado que lo hacía. Las caricias le son devueltas y también ella rememora la de veces que ha sido objeto de sus masturbaciones. La polla de Guillermo empieza a ganar tamaño e Irene se apodera de ella moviéndola lentamente. Al mismo tiempo nota como unos dedos recorren su raja y se adentran hacia las profundidades. Abre la boca y cierra los ojos exhalando un suspiro de gozo. La excitación por parte de los dos vuelve a alcanzar el punto de ebullición y ella se coloca encima para cabalgar sobre él. Le coge la polla, la dirige a su gruta y se sienta ...