1. El regalo: Un antes y un después (Décima parte)


    Fecha: 01/06/2023, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... marchó a cumplir con otro servicio. Me quedé allí con mi jefe, sola y pensando en cómo solucionar la situación pues era urgente su firma en los documentos para enviar. Pedí un servicio a la habitación con sopa caliente y café para recomponer el estado de don Hugo, pero lo que sucedió fue que le dieron ganas de trasbocar lo poco que me había recibido. Lo llevé hasta el baño para que vomitara y así recobrara en algo la conciencia. Fue cuando tú y yo hablábamos, mi jefe se resbaló y se golpeó. Ese fue el ruido que escuchaste ¿Recuerdas? —Mi esposo asintió con su cabeza y me hizo un gesto con su mano para que continuara.
    
    —Mi amor, estaba desesperada, créeme. Y entonces recordé cuando alguna vez llegamos de la fiesta de celebración por nuestro aniversario, yo tan ebria que no me sostenía en pie y que tenía esa estúpida reunión de gerencia muy temprano y tú decidiste meterme bajo la regadera y ducharme con agua fría. —Rodrigo se sonrió recordando aquel vergonzoso momento.
    
    —Pues mi vida, tome la misma decisión. Lo terminé de desvestir y con esfuerzo lo metí dentro de la cabina y abrí el grifo con la esperanza de que se despertara. Pero no sucedió eso, se quedó allí en el piso enroscado, sin moverse para nada.
    
    —Humm, entonces tú te metiste junto a él bajo la ducha y por eso tu brassier y los panties mojados. Ya comprendo. Pero… Podrías habérmelo contado tal como ahora y yo no hubiera pensado mal de ti. Te hubiera entendido Silvia. ¿Por qué no lo hiciste? Has dejado avanzar ...
    ... esto demasiado. —Miré a mi esposo con ternura y sin embargo dentro de mí, surgió el temor a su reacción por el faltante de aquél relato.
    
    —Es que… Él estaba desnudo y yo en ropa interior. Se fue recuperando. Yo lo tuve que sostener, ayudarle a mantenerse en pie bajo el agua fría. Te juro que yo no hice nada para que a mi jefe se le… Se le puso duro el pene y lo sentí en mi vientre. Me aparté amor, no te miento, pero él se aferraba a mí y yo no resistí la tentación de observárselo. Lo comparé en tamaño y grosor con el tuyo, no te enojes es algo normal en nosotras las mujeres, creo. Pero para nada es muy distinto al tuyo. Nada que me hiciera pensar en hacer locuras como en las películas porno que hemos visto. La tuya es más bonita, algo más grande. —Mi esposo se acomodó en el sofá, recogiendo sus piernas hasta rodear sus rodillas con los brazos.
    
    —Pues gracias por el detalle Silvia, no sabes cómo me haces sentir mejor. ¡Por Dios! No sé qué pensar. En serio. —Traté de tomar su mano nuevamente pero la apartó sin brusquedad.
    
    —Sin embargo, continué, don Hugo intentó acercarme a él, acariciándome la espalda por encima de las nalgas y tratar de besarme de nuevo. Y apareciste tú, en mi mente y me diste la cordura necesaria para salir de allí y dejarlo solo. Tomé dos toallas y le alcance una. Yo me sequé y él seguía allí como un ente sin conciencia, pero mirándome detenidamente. Me tocó cerrar el grifo y secarlo… Todo. En fin mi vida, que ya un poco recuperado, nos sentamos en la ...