1. El regalo: Un antes y un después (Décima parte)


    Fecha: 01/06/2023, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... cama tiritando los dos por el frío. Me brindó un trago de whiskey para entrar en calor, sabes que no me gusta mucho y luego vino otro sorbo a la botella. Al tercero ya le insistí de irnos para la oficina, al verlo ya más recompuesto. El caso es que al tomar la botella se me desato el nudo de la toalla y quedé allí desnuda de la cintura para arriba, mostrándole las tetas a mi jefe. La situación era… ¡Mierda! lo siento mi amor. Me excité al ver como los ojos de mi jefe me devoraban. Me hizo sentir deseada por otro hombre diferente a ti. Y entonces él puso su mano sobre una de mis tetas, sentí la tibieza de su palma sobre mi pezón y me besó. Pero hasta ahí. No fue más, no pasó nada más. Me levanté de esa cama y con decisión le dije que ya no más, que nos vistiéramos y nos fuéramos. Y finalmente me hizo caso y llegamos a trabajar, sin decir nada. —Rodrigo se puso en pie como un resorte. Era previsible la reacción de mi esposo y entonces me puse a llorar.
    
    …
    
    La diez y diez de la noche. Y la llamada salvadora de Paola no llegaba. Mi esposa había descrito sus aventuras con su jefe y para mí, ella había traspasado la raya que dividía la frontera entre los actos de estúpida inocencia y la marcada infidelidad. Silvia se quedó sentada de medio lado en el piso, llorando. No sentí deseos de voltear a mirarla más, mucho menos de consolarla, habiendo conocido por su propia boca el deseo y las licencias que se permitió con su jefecito.
    
    —Bueno Silvia, creo que esta dicho todo. ...
    ... Gracias por tu sinceridad. —Y fui hasta la cocina para tomar del refrigerador una nueva cerveza. Me regresé hasta el balcón para fumar el último cigarrillo de esa noche, mientras meditaba sobre mis futuros pasos. Silvia intentó acercarse a mí, pero tan solo con el rencor y la decepción en mis ojos, que ella pudo observar, se contuvo, desistió y desde allí, muy quieta me habló.
    
    —El ramo de rosas fue un obsequio de él para mí. Los vestidos… Sí, los compró para mí, pero como una excusa para que en la oficina mis compañeras no fueran a pensar mal pues se suponía que lo acompañaba para ayudarle a escoger un regalo de aniversario para su infiel esposa. Te mentí por temor a que precisamente reaccionaras como ahora. —Yo Seguí fumando y bebiendo mi cerveza como si no la escuchara, pero mi esposa continuó.
    
    —Salimos a almorzar los dos ese mediodía para hablar con calma de lo sucedido. No te llamé porque seguí las instrucciones de tu carta. Su esposa lo llamó y escuché claramente su intención de divorciarse y yo le recomendé hablar con Albert. Y pensando en ti, en lo nuestro mi vida, a don Hugo le dejé claro que no tendríamos nada. Solo una relación laboral o yo renunciaba. Supuestamente todo había quedado claro entre él y yo, pero parece que mi jefe está obsesionado conmigo y hoy, una caja de bombones llegó a mi nombre en la oficina y luego se apareció él con una cadena de oro con un colgante de un ángel, porque para él eso soy yo. Solo una amiga que le acompañó en su tristeza. No soy ...