1. El regalo: Un antes y un después (Décima parte)


    Fecha: 01/06/2023, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... mías, su llanto mojaba mis mejillas y de paso humedecía mi boca y… Acepté ese beso, abrí mi boca y dejé que su lengua se introdujera buscando la mía. Nos besamos un rato largo, pero luego reaccioné y lo aparté con decisión. Los dos nos observamos como extrañados y confundidos. No me dijo nada y yo tampoco se lo reproche. Salí de la oficina confundida y me encerré en el baño. No pasó nada más, te lo juro.
    
    —Pero Silvia, esa noche él te trajo hasta aquí, no es verdad. Y… ¿No hablaron? ¿No averiguaste que le pasaba? —Me preguntó mi esposo, intercambiando nuestras posiciones, él para el balcón y yo hacia nuestra sala.
    
    —No mi vida, en serio que teníamos mucho trabajo en la oficina, preparar unos informes para su viaje esta semana a las filiales de la empresa en Portugal y en Inglaterra, también debíamos arreglar unos detalles que a él, increíblemente se le habían pasado por alto cuando estuvo en Nueva York. Sin embargo quedó todo a medias y se ofreció a acercarnos a todas hasta nuestros hogares. Yo no fui la última, por eso no pude hablar con él y llegué a casa con ganas de abrazarte y que me hicieras sentir tuya. Por qué lo soy mi vida, soy tuya. —Y por fin Rodrigo sonrió esa noche desde la penumbra del balcón y avanzó hasta llegar a mi lado, sentándose conmigo en el sofá, para luego tomarme de la mano y entonces yo, me recosté sobre su hombro, con la firme intención de revelarle toda la verdad.
    
    —Estaba confundida, me sentía culpable y por eso el fin de semana me ...
    ... notaste distante. Pero no era contra ti, era por mí, me sentí sucia, traidora pero necesitaba pensar en la causa de que yo lo hubiera permitido. Cariño, mi jefe nunca, jamás había tenido conmigo o alguna de mis compañeras un roce inapropiado o unas frases de doble sentido. Nada. Todo en él era tan correcto, demasiado parco y distante para mi gusto. Pero en fin, pensé en tantas cosas, me sentía culpable, y estaba preocupada de que yo le hubiera dado alguna vez un motivo, me preguntaba si alguna mirada mía le había parecido vanidosa o coqueta. También repasaba en mi mente si yo con algún gesto, le hubiese podido causar que mi jefe, interpretara aquello como una aprobación, una invitación mía para intimar, tener algo con él. Lo siento amor, de verdad lo siento.
    
    —¿Otro trago? Me preguntó. —Sí, por supuesto–. Le respondí.
    
    —Con otro cigarrillo pues falta otra parte. Esta noche mi amor, te contaré todo, pase lo que pase. Decidas tú, lo que quieras hacer con nuestras vidas, de ahora en adelante. —Y Rodrigo llenó de nuevo las dos copas y en su boca colocó dos cigarrillos, para luego dirigirnos los dos, fuera en la intimidad de nuestro balcón.
    
    —Ok. Entonces Silvia, el primero te forzó pero luego tú… Lo aceptaste. Entonces por lo que veo, no podemos denunciarlo por acoso laboral. —Y yo reaccioné apresurada a sus palabras, al tiempo que tomaba de su boca un cigarrillo ya encendido.
    
    —¡No! ¿Por qué habríamos de hacer eso? —Le respondí en voz alta y de manera precipitada.
    
    —Ahhh, ...
«12...789...13»